Una mano amiga es, después de Dios, el más seguro recurso que todos podemos tener en la vida. Porque una mano es un instrumento para hacer obras y, sobre todo, es el signo de nuestra nobleza. Cuando alguien le ofrezca la mano, acéptela. Pero también, cuando alguien le pida su mano, no dude en dársela.

Publicado por: EUCLIDES ARDILA RUEDA
Ningún cerrajero fabrica un candado sin su llave maestra. Más allá de la combinación que utilice, él siempre encuentra la fórmula para abrirlo y, de paso, se la da a todo aquel que quiera utilizar esa herramienta de cobre.
¡Pues bien! así funcionan las cosas con Dios. Él no nos da retos ni turbulencias sin soluciones.
Aunque no lo crea, las armellas aseguran las puertas en donde nos encierran las dificultades; pero también la llave divina es el instrumento para abrirlas.
Todos vivimos situaciones, unas más duras que otras; sin embargo, nadie se queda sin encontrar las salidas a los problemas; siempre de la mano del Altísimo.
Recordemos qué hicimos cuando estuvimos en una situación extrema. Si analizamos bien, en tales momentos nos aferramos a nuestra fe y, al dejar las cosas en manos del Ser Supremo, todo se nos solucionó.
Tenemos las llaves muy cerca. Algunas de ellas se encuentran en la oración, en la Biblia o en nuestros corazones.
Si la brisa aparece contraria, confiemos en Dios, que está en nuestro interior.
Él, como el cerrajero, nos da las llaves para encontrar las respuestas que necesitamos.
La clave es buscar a Dios y no a las cosas materiales. Nos corresponde reconocerlo en todos nuestros caminos; porque Él, tarde o temprano, allana las sendas.
Eso sí, debemos tener valor en todo momento. Por grandes que parezcan las dificultades, nos es preciso tener la seguridad de que podemos superarlas con la constancia, la dedicación y la energía que vienen desde nuestras propias almas.
¿Nos gustaría tener las llaves que nos abran las puertas al éxito, a la salud y a la prosperidad?
¡Las tenemos! Ellas son las llaves del trabajo, las de los buenos hábitos, las de la perseverancia, las del amor y, por supuesto, las de la fe.
Por último, recurramos a la oración y seamos agradecidos por todas las cosas que nos pasan.
Démosle gracias al Señor por ofrecernos las llaves que nos abren puertas en los momentos más aciagos.
SI TIENE ALGÚN TEMOR
Dios: hay nubes en el horizonte, el mar está agitado. Tengo miedo. El recelo me paraliza la sangre. Manos invisibles me tiran hacia atrás. Una bandada de oscuras aves está cruzando el firmamento. ¿Qué será? Señor: ¡Ayúdeme! Si usted está a mi lado, no temo. ¡Protéjame!
San José
Los fieles devotos de San José sostienen que él es el patrono de la vida interior. Dicen que todas las personas que se han encomendado con fe a este santo, han obtenido de él favores especiales.
No está solo
Cuántas veces usted dice:
“Esta es mi vida; este es mi destino, sufrir y sufrir. ¡Déjeme a mí como quiera, sólo yo puedo resolver mi problema!”
Y sí, la verdad es que es usted quien debe afrontar sus propias situaciones.
Sin embargo, al asumir los duros golpes y los días difíciles no puede caer en el error de pensar que nadie lo podrá ayudar.
Dicen que, a lo mejor, el carro de su vida requiere de un excelente mecánico que está en todas partes y que se encuentra, de manera precisa, en el taller de su corazón.
¿Quiere algunos datos de Él?
Nombre: Dios.
Nombre del taller: tiene dos sedes, una el cielo y la otra en la tierra.
Horario: 24 horas del día, 365 días al año por toda la vida. Ojom cuando es bisiesto, trabaja un día más, tal como ocurre con este 2012.
Garantía: por todos los siglos.
Respaldo: eterno.
Teléfono: no tiene, pero basta con que piense en Él con fe. Algo mejor que envidiarían las telefónicas y servicios móviles: su línea nunca está ocupada.
Así que, no se quede varado y dirija su vida.
La prioridad siempre debe consistir en sentirse bien desde el corazón; no desde lo material.
Las obras
Las grandes obras las planean los soñadores atrevidos; las realizan los luchadores perseverantes; las disfrutan los que saben apreciar el presente; y, por supuesto, las critican los eternos e inútiles amargados.
Otra Plegaria
Que el viento siempre esté detrás de usted y la lluvia caiga suave sobre sus campos.
Que Dios lo sostenga con el puño de su mano.
Que los familiares y amigos reunidos debajo de su techo, nunca se vayan.
Que siempre tenga palabras cálidas en un frío anochecer o que contemple una luna llena en una noche oscura y que el camino siempre se abra a su puerta.
Que los problemas lo abandonen y los ángeles lo protejan.
Que sus bolsillos estén pesados y su corazón ligero y que la buena suerte, entendida como el trabajo rumbo hacia el éxito, lo persiga cada día y cada noche.














