Carolina Galvis Villareal lidera la FOSCAL con pasión y propósito, ha convertido los desafíos en oportunidades y el legado de su padre en un motor para transformar vidas.
Publicado por: Paola Esteban
Desde su infancia, Carolina Galvis Villareal observó cómo su padre, Virgilio Galvis, construía un sueño que iba mucho más allá de una empresa: la Fundación Oftalmológica de Santander (FOSCAL). Años después, ese sueño la alcanzaría de manera inesperada, impulsándola a liderar uno de los proyectos más complejos e inspiradores del sector de la salud en Colombia. Pero para entender cómo llegó allí, es necesario remontarse a sus inicios como ingeniera industrial y emprendedora.
Carolina estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Javeriana, donde su proyecto de grado fue un estudio de factibilidad para crear una empresa de producción de prendas de vestir. “Siempre he creído que, al estar en un sector, es fundamental conocerlo a profundidad”, afirma. Con esta filosofía, decidió especializarse en moda y manufactura en Milán, la cuna de la alta costura. En 2005, fundó su propia empresa, la cual, casi 20 años después, sigue en pie como un testimonio de su disciplina y visión empresarial.
Sin embargo, el camino que la llevaría a la FOSCAL comenzó en 2012, cuando la entonces directora administrativa, Luz Amparo Hernández, anunció su retiro. En una conversación íntima con su padre, Carolina descubrió el anhelo de él por ver a alguien de la familia liderando este legado. “Fue un momento en el que me di cuenta de que este proyecto no era solo una empresa, era su ilusión de toda la vida”, recuerda.
Una misión que trasciende generaciones
La llegada de Carolina a la FOSCAL no estuvo exenta de desafíos pues era un momento crítico: la apertura de la nueva sede FOSCAL Internacional coincidía con una crisis en el recaudo de cartera. “Las decisiones debían tomarse rápidamente, pero siempre con cabeza fría”, relata. Con un sentido claro de responsabilidad, entendió que sus decisiones no solo impactarían la estabilidad laboral de miles de personas, sino también la calidad de los servicios de salud que una comunidad entera dependía.
Su llegada marcó el inicio de una nueva era para la FOSCAL, donde la innovación y la sostenibilidad fueron pilares fundamentales. Junto con su equipo, Carolina logró ganarse el respaldo de proveedores, aliados médicos y bancos, quienes confiaron en la solidez ética y financiera de la institución.
“Me conecté mucho con esa misión, y eso me hace realmente feliz con lo que hago. A lo largo de estos 11 años, ha habido momentos muy difíciles, pero también muchas satisfacciones. Cuando te das cuenta de que tus decisiones, aunque a veces puedan ser impopulares, contribuyen a mejorar la atención de los pacientes y sus familias, todo cobra sentido”, señala.
Ser mujer, para Carolina, ha sido, en realidad, una fortaleza. “Nunca he sentido rechazo por ser mujer. Creo firmemente que lo más importante es cómo conectas con las personas”, asegura. Su formación como ingeniera, combinada con su firmeza santandereana y un espíritu sensible, le ha permitido generar un impacto social positivo a través de sus decisiones.
Liderar una institución donde la mayoría del equipo asistencial y de enfermería está compuesto por mujeres es, para ella, una inspiración constante. “Muchas de estas mujeres tienen historias de vida difíciles, pero profundamente motivadoras. Verlas crecer y contribuir al propósito de la FOSCAL me llena de energía”, afirma.
Publicidad

“Inspirados por la vida”: un lema que define su liderazgo
Carolina no solo heredó un proyecto, sino un propósito. Bajo su dirección, la FOSCAL ha crecido hasta alcanzar 19 sedes ambulatorias, consolidándose como un referente en el sector de la salud. Pero lo que más la llena de orgullo es el impacto humano de su trabajo.
“Hay una alegría muy especial para mí y es el poder ver la sonrisa en el rostro y en los ojos de mi papá a lo largo de estos años. Saber que las cosas están saliendo bien, que hemos superado desafíos importantes, y que, de alguna manera, mis decisiones cuentan con su respaldo, es algo que me llena profundamente. Siento ese gesto de respaldo de su parte, esa validación que viene de los resultados y de cómo hemos avanzado juntos”, cuenta Carolina con la voz emocionada.
Este compromiso con el bienestar humano se encapsula en el lema que hoy guía a la FOSCAL: “Inspirados por la vida”. Para Carolina, estas palabras son más que un eslogan; son un recordatorio constante del propósito que mueve a cada persona en la institución. “Inspiramos personas, tecnología, desarrollo y calidez en el servicio. Nuestro trabajo en equipo demuestra que somos una verdadera familia preocupada por el bienestar social”, asegura.
Uno de los mayores motores de Carolina es el respaldo de su padre, quien es un referente para ella.
“Ese respaldo de mi papá, que siempre ha sido tan significativo para mí, es una fuente de motivación inmensa. Cumplirle con este reto que en su momento me confió es un compromiso que asumo con todo mi corazón. Sé que aún queda mucho por trabajar y que el camino está lleno de desafíos, pero seguiré esforzándome al máximo, apoyándome en un gran equipo, para honrar ese sueño que él inició y para asegurar que siga creciendo con éxito”.
Carolina Galvis Villareal no solo lidera la FOSCAL; personifica su esencia. Su testimonio es de resiliencia, pasión y compromiso, una prueba de que, cuando el trabajo se hace desde el corazón, los resultados trascienden lo tangible. Hoy, la FOSCALno es solo una institución y su éxito es el resultado del “extraordinario equipo humano, de especialistas, profesionales, administrativos y del sentido de pertenencia de cada uno de ellos”, señala.















