Con el 61 % de las enfermedades infecciosas capaces de saltar la barrera interespecie, expertos advierten que la alteración de hábitats silvestres y la contaminación ambiental multiplican el riesgo de transmisión de virus y parásitos entre animales y seres humanos.

Publicado por: Redacción Vanguardia
El panorama de la salud pública global enfrenta un reto estructural que va más allá de las fronteras de la medicina tradicional. De acuerdo con datos del sector, el 61 % de las enfermedades infecciosas registradas en el planeta tiene la capacidad de atravesar la barrera interespecie, lo que significa que pueden transmitirse de forma directa o indirecta entre los animales y los seres humanos.
Esta amplia lista de patologías zoonóticas incluye diagnósticos de alto impacto epidemiológico como la Rabia, la Tuberculosis, el Complejo Teniasis-Cisticercosis, la Leptospirosis, la Brucelosis, diversas parasitosis y afecciones neurológicas transmitidas por vectores, tales como la Fiebre del Nilo Occidental y las Encefalitis Equinas.

Desafío de la zoonosis: por qué la salud humana depende del bienestar animal y ambiental
Nicolás Hernández Gallo, director de la Especialización en Salud Pública Veterinaria de la institución universitaria UNIAGRARIA, explica que el análisis no debe limitarse a enumerar patologías de forma aislada. Otras noticias: Rabia en Bucaramanga: cifras, riesgos y medidas de prevención
Para el experto, lo verdaderamente crucial es comprender que la gran mayoría de las afecciones infecciosas son compartidas, lo que deja en evidencia la interconexión destructible o beneficiosa entre la salud humana, la sanidad animal y la preservación de los ecosistemas.

Un canal de doble vía alterado por el hombre
Las zoonosis no operan en un ecosistema de una sola dirección. El fenómeno también se manifiesta de manera inversa a través de las antropozoonosis, es decir, aquellas enfermedades que los seres humanos transmiten de forma biológica a las poblaciones animales. Se recomienda: Los gatos no empeoran el asma infantil: el revelador estudio que rompe el mito
“En muchos casos, los problemas de salud pública están relacionados con acciones humanas que alteran los equilibrios eco-epidemiológicos, como la afectación de hábitats silvestres, el manejo inadecuado de animales y alimentos de origen animal, también evidenciados en la contaminación del agua, los suelos y los vegetales que consumimos”, precisó Hernández Gallo.
Bajo esta premisa, las autoridades académicas señalan que, en lugar de estigmatizar o señalar a una especie silvestre o doméstica en particular como el “enemigo transmisor”, la estrategia correcta debe enfocarse en la conservación de los equilibrios ambientales, una acción que reduce drásticamente las tasas de contacto y mitiga la propagación de patógenos.

Mecanismos de contagio de animales a humanos: más allá del síntoma
El contagio entre especies se clasifica técnicamente en dos grandes categorías operativas:
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Transmisión horizontal directa: Se genera mediante el contacto directo con fluidos corporales infectados, mordeduras de ejemplares portadores, arañazos profundos, exposición a tejidos con sangre o contacto estrecho piel con piel.
Transmisión indirecta: Ocurre por la ingesta de agua o alimentos contaminados con materia fecal, presencia de huevos de microorganismos en el entorno o la intervención de vectores biológicos clave como mosquitos, garrapatas y otros artrópodos hematófagos (que se alimentan de sangre). Le interesa: Mujer muere por rabia en Antioquia: primer caso en 29 años
Desde la academia se insiste en que el foco de los Ministerios de Salud no debe ser únicamente identificar el canal de contagio, sino neutralizar las causas estructurales que facilitan estos escenarios: la proliferación de vectores por aguas estancadas, el manejo inadecuado de los sistemas de producción ganadera, la invasión de zonas de reserva natural y la contaminación química de los suelos agrícolas.

Prevención y equidad social: la ruta a seguir
El riesgo de contagio de enfermedades emergentes golpea con mayor severidad a los eslabones más débiles de la población. Las enfermedades zoonóticas tienen un impacto desproporcionado en las comunidades vulnerables, especialmente en aquellas áreas rurales o periféricas que carecen de infraestructura óptima de saneamiento básico, agua potable y control ambiental. Tenga en cuenta: Rabia en Santander: aumentan ataques de animales potencialmente transmisores
Para mitigar este riesgo de forma sostenible, los expertos de UNIAGRARIA recomiendan una serie de acciones inmediatas:
Tenencia responsable: Garantizar planes sanitarios rigurosos, esquemas de vacunación y desparasitación periódica al día en mascotas y animales de granja.
Bioseguridad productiva: Mantener las instalaciones de producción limpias, desinfectadas y bajo una correcta alimentación técnica.
Freno al extractivismo: Evitar modelos de explotación intensiva que destruyan de forma irreversible las barreras forestales nativas, previniendo la aparición de mutaciones sanitarias para las cuales los sistemas de salud actuales no tienen respuestas ni tratamientos suficientes.













