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Viernes 11 de septiembre de 2026 - 12:00 AM

El cacao que se multiplicó a la orilla del embalse Topocoro

Los cultivos de cacao en cinco municipios de Santander pasaron de producir entre 350 y 500 kilos por hectárea al año a superar los 1.200 kilos, tras una década de acompañamiento técnico de Isagen y FEDECACAO. El proceso, que hoy beneficia a 536 familias, combina renovación de cultivos, mejores prácticas agrícolas y diversificación de las fincas en el área de influencia de la Central Hidroeléctrica Sogamoso.

ISAGEN / VANGUARDIA
ISAGEN / VANGUARDIA

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Publicado por: Nuevos Proyectos

Los cultivos de cacao acompañados por Isagen y la Federación Nacional de Cacaoteros (FEDECACAO) en el área de influencia de la Central Hidroeléctrica Sogamoso pasaron de rendir entre 350 y 500 kilos por hectárea al año a superar los 1.200 kilos, según el más reciente balance de la Federación. El salto, que multiplica por más de dos la producción de muchas fincas, resume una alianza que ambas entidades sostienen desde 2015 y que hoy alcanza a 536 familias en cinco municipios de Santander.

Ese avance se inscribe en un departamento que lidera la cacaocultura del país. En 2024, Santander alcanzó un récord histórico de 28.044 toneladas, el 41 % de la producción nacional, según FEDECACAO. Este liderazgo se explica, en buena parte, por la renovación de cultivos, las mejores prácticas agrícolas y el uso de material genético de calidad, estrategias semejantes a las que aplica el convenio en la zona del embalse.

El trabajo comenzó con el objetivo de recuperar cultivos de cacao envejecidos o abandonados en San Vicente de Chucurí, Betulia, Zapatoca, Girón y Lebrija. FEDECACAO aportó clones de alta productividad y tolerancia a enfermedades, mientras el acompañamiento técnico incluyó planes de poda y nutrición, manejo integrado de plagas y una adecuada gestión de la sombra.

ISAGEN / VANGUARDIA
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La formación continua en escuelas cacaoteras, días de campo y cursos técnicos dejó capacidad instalada en el territorio. “El trabajo iba encaminado a la renovación y recuperación de cultivos improductivos, abandonados, altos e inmanejables; se trata de acondicionar los árboles para que sigan funcionando con un manejo más ajustado”, explica José David Barón Urquijo, coordinador de convenios de FEDECACAO.

“Articulamos el conocimiento del productor con los avances tecnológicos, lo que ha permitido fomentar la siembra de clones de alta productividad y tolerancia a enfermedades”, añade Manfry Gómez, profesional ambiental de Isagen.

Una década después, con un convenio vigente hasta diciembre de 2026, el proceso ha recuperado más de mil hectáreas de cacao en 33 veredas, con San Vicente de Chucurí como núcleo. Allí se concentran 237 de las 536 familias y cerca de la mitad del área intervenida.

Con los años, el alcance se amplió del cultivo de cacao a las fincas completas: cítricos, aguacate y sistemas pecuarios como ganadería, porcicultura, avicultura y piscicultura, especialmente entre las familias beneficiarias del Programa de Reasentamiento establecido por Isagen, en el marco del Plan de Manejo Ambiental, para la construcción de la Central Hidroeléctrica Sogamoso.

El acompañamiento parte de un diagnóstico de cada familia y, a partir de este, define las mejoras por implementar, de modo que la finca sume varias fuentes de ingreso y dependa menos de un único producto. Esa lógica permite sostener la producción cuando el precio del cacao o el clima afectan una sola línea productiva.

Esta actividad productiva ha convivido durante más de diez años con la operación de la Central Sogamoso y cuenta con respaldo técnico. Un estudio de la Fundación Natura, contratado por Isagen en el marco del Plan de Manejo Ambiental de la Central, concluyó en 2023 que los cultivos no presentan anomalías atribuibles al embalse: su comportamiento productivo se mantiene constante antes y después de la obra, y las parcelas cercanas al agua se comportan igual que las alejadas.

Las variaciones que sí registran los cultivos, como cambios en la incidencia de enfermedades o en la floración, se correlacionan con fenómenos climáticos globales como El Niño y La Niña, y no con la presencia del embalse. La medición había comenzado en 2011, antes del llenado, y permitió establecer la línea base del territorio.

A ese respaldo se suma el manejo en campo que sostiene los rendimientos frente a la humedad de la zona. “Empezamos a implementar una estrategia: meter más sombra y aplicar acondicionadores de suelo, unos geles que guardan humedad y de los que la planta fácilmente extrae esa humedad”, explica José David.

De cara al futuro, el programa entró en una fase de consolidación cuyo horizonte es que las asociaciones de productores operen con independencia de los aportes de Isagen. Las líneas de trabajo actuales apuntan a mejorar la calidad en la poscosecha, con procesos de fermentación y secado orientados a alcanzar mercados premium, y al fortalecimiento del tejido asociativo.

El cacao crece, además, bajo sistemas agroforestales que contribuyen a la conservación de las cuencas que alimentan el embalse y protegen la biodiversidad. “Buscamos que las asociaciones se autogestionen y operen de manera independiente en el largo plazo”, concluye Manfry Gómez.

El balance muestra que la alianza entre Isagen y FEDECACAO ha sido más que un apoyo técnico al cultivo: ha contribuido a transformar fincas, fortalecer capacidades locales y demostrar que la productividad puede crecer de la mano de prácticas sostenibles. Con mejores rendimientos, mayor diversificación y asociaciones más preparadas para autogestionarse, el cacao de la zona de influencia de la Central Hidroeléctrica Sogamoso se consolida como una oportunidad de desarrollo rural con visión de largo plazo.

Publicado por: Nuevos Proyectos

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