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Viernes 09 de octubre de 2026 - 12:00 AM

El estetoscopio contra la pantalla: cómo la inteligencia artificial puede devolvernos al médico humano

La inteligencia artificial comienza a ocupar un lugar en tareas que durante años han consumido parte importante del tiempo de los médicos, especialmente aquellas relacionadas con documentación, organización y revisión de información. Su mayor oportunidad, sin embargo, no estaría en reemplazar el criterio clínico, sino en liberar tiempo para fortalecer el encuentro con el paciente.

Magnific /VANGUARDIA
Magnific /VANGUARDIA

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Un estudio de tiempo y movimiento publicado en Annals of Internal Medicine, que observó a 57 médicos de cuatro especialidades en Estados Unidos, encontró que por cada hora de atención directa dedicaban casi dos horas adicionales al registro electrónico y otras tareas de escritorio. El resultado corresponde a ese grupo y contexto específico y no constituye una medición universal de todas las consultas.

En ese escenario, la IA puede preparar borradores de notas clínicas, resumir antecedentes, organizar resultados, mostrar pendientes y apoyar tareas repetitivas. Un ensayo aleatorizado con 238 médicos de 14 especialidades encontró que una de las herramientas evaluadas redujo en 9,5 % el tiempo destinado a escribir notas, mientras otra no mostró una diferencia significativa en ese resultado principal. Los investigadores también observaron posibles mejoras en la carga de trabajo y el agotamiento, aunque señalaron la necesidad de estudios mayores.

Para Juan Diego Losada, CTO y cofundador de NexaSalud, el valor de estas herramientas está en quitar fricción a procesos que no requieren el criterio del profesional. “La inteligencia artificial en salud no debe reemplazar el criterio del médico”, sostiene. La herramienta puede resumir o sugerir, pero cada resultado debe ser revisado y contrastado con la consulta y el examen clínico antes de incorporarse a la historia.

“La IA también puede ayudar a integrar información que suele encontrarse dispersa entre diferentes registros. Antecedentes, medicamentos, alergias, resultados de laboratorio y cambios en el tiempo pueden organizarse para ofrecer al médico una visión más completa de la evolución del paciente”, indica Losada.

En Colombia, la Ley 2015 de 2020 estableció el marco para la interoperabilidad de la historia clínica electrónica, aunque esto no significa que los registros de todas las instituciones estén actualmente integrados.

Ese potencial exige límites claros. Los datos de salud son información sensible y su tratamiento debe cumplir las normas de protección y confidencialidad. Además, los sistemas pueden omitir información, presentar inexactitudes o reproducir sesgos presentes en los datos con los que fueron desarrollados. Por eso, el profesional debe conservar la responsabilidad sobre la decisión clínica y tener la posibilidad de revisar, corregir o descartar las recomendaciones de una herramienta.

El propósito final no debería ser utilizar la tecnología para atender más pacientes en el mismo tiempo, sino mejorar la calidad del encuentro clínico.

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El tiempo que la tecnología ayude a recuperar debe mejorar la calidad del encuentro clínico

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puntualizó, Juan Diego Losada, CTO y cofundador de NexaSalud.

La transformación, entonces, no consiste en reemplazar el estetoscopio por una pantalla. Consiste en utilizar la tecnología para que, mientras una herramienta organiza información y reduce tareas administrativas, el médico pueda volver a hacer algo esencial: mirar, escuchar y examinar al paciente con atención.

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