La universidad suspendió todas las clases y actividades programada. Las autoridades se encuentran en el lugar.

Publicado por: Redacción Mundo
Lo que parecía una tarde normal en el campus de la Universidad de Massachusetts en Boston terminó en pánico absoluto. Minutos antes de las 4:00 p.m., una serie de disparos estremeció la tranquilidad de los estudiantes y profesores que se encontraban en el área del Campus Center y en las inmediaciones de Residence Hall East. De inmediato, el sonido de las detonaciones obligó a muchos a correr en busca de refugio mientras otros se atrincheraban en aulas y oficinas.
A las 3:40 p.m., los teléfonos celulares de la comunidad académica comenzaron a vibrar con un mensaje de alerta: “Amenaza a la seguridad pública. Evite estas áreas de inmediato”. El aviso abarcaba tres puntos críticos: Campus Center, Residence Hall East y el Instituto Edward M. Kennedy. Puede leer: Murió Charlie Kirk, activista aliado de Trump tras recibir un disparo en el cuello
Las autoridades, además, pidieron a los estudiantes a permanecer encerrados y a no abrir la puerta bajo ninguna circunstancia, salvo a la Policía.
#URGENTE 🚨 EVACUACIÓN Y PRESENCIA POLICIACA EN LA UNIVERSIDAD DE BOSTON
— Atlus (@CLTec) September 11, 2025
‼️Estudiantes fueron evacuados de la Universidad de Massachusetts en #Boston reportes de un tirador activo cerca del edificio East Hall. pic.twitter.com/AxwWSkxx0g
En cuestión de minutos, patrullas de la Policía de Boston y la Policía Estatal de Massachusetts rodearon el recinto universitario. Vehículos blindados y equipos tácticos ingresaron al campus, mientras helicópteros sobrevolaban la zona en apoyo a las operaciones terrestres. La prioridad fue evacuar áreas de mayor riesgo y asegurar los edificios en los que se reportaban movimientos sospechosos.
La magnitud del despliegue llevó a que todas las actividades académicas quedaran suspendidas. Profesores que alcanzaron a comunicarse por redes sociales describieron escenas de estudiantes escondidos bajo escritorios y luces apagadas para evitar ser vistos desde los pasillos. Lea también: A 24 años de los atentados del 11-S: persiste el misterio del “hombre que cae”
Durante toda la tarde las autoridades mantuvieron un fuerte cordón de seguridad mientras se verificaba si existían sospechosos dentro de los edificios. Aunque no se ha confirmado aún el número de atacantes ni las motivaciones del tiroteo, las fuerzas de seguridad insistieron en que la operación continuaba y que el peligro no estaba completamente descartado.
La Universidad, a través de un breve comunicado, pidió calma y aseguró que seguirá informando conforme avancen las investigaciones. La Policía solicitó a la comunidad estudiantil colaborar con cualquier dato que permita esclarecer lo ocurrido.
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El tiroteo dejó en evidencia la vulnerabilidad de espacios académicos ante hechos violentos y puso a prueba los protocolos de emergencia.
















