La situación ha llevado a miles de personas a acampar en escuelas, comisarías y oficinas gubernamentales, en un desastre que se ha convertido en el más mortífero desde el terremoto de 2022, que dejó cientos de muertos en Java Occidental.

Publicado por: Colprensa
El balance de víctimas mortales por el terremoto de 7,7 en la escala de Ritcher registrado el sábado en la isla de Flores, en el suroeste de Indonesia, ha aumentado a 68, según las últimas informaciones ofrecidas este lunes por las autoridades del país, que sitúan en unos 13.000 los desplazados.
El sismo, que ha dejado también más de un centenar de heridos, no ha dejado desaparecidos, aunque se ha han registrado cerca de 1.600 réplicas en la provincia de Nusa Tenggara Oriental, según informaciones de la cadena de televisión Kompas.
La situación ha llevado a miles de personas a acampar en escuelas, comisarías y oficinas gubernamentales, en un desastre que se ha convertido en el más mortífero desde el terremoto de 2022, que dejó cientos de muertos en Java Occidental.

Desde la ONG Save the Children han alertado de que más de 8.000 niños hacen frente a las interrupciones en su educación debido al terremoto en la zona más meridional del país, donde hacen frente a riesgos para su seguridad.
Aunque todavía se está evaluando el alcance total de la destrucción, más de 900 viviendas resultaron dañadas por el terremoto y las réplicas posteriores.
Las infraestructuras públicas esenciales también se han visto afectadas, entre ellas 87 centros educativos y 18 centros sanitarios, lo que ha interrumpido servicios fundamentales para el bienestar de los niños y niñas, tal y como ha lamentado en un comunicado.
“El terremoto se ha producido en un contexto de desafíos ya existentes, entre ellos una sequía provocada por El Niño y los riesgos volcánicos persistentes vinculados al monte Lewotobi. El impacto acumulado de estos desastres sucesivos amenaza la salud, la protección, la educación y el bienestar psicosocial de los niños y niñas”, se lee en el comunicado.
Publicidad
Fadli Usman, director de Acción Humanitaria y Resiliencia de Save the Children Indonesia, ha explicado que “este devastador terremoto ha causado un enorme sufrimiento y daños, al tiempo que ha agravado las vulnerabilidades ya existentes provocadas por los desastres recurrentes en Flores”.
“Los niños y niñas se encuentran entre las personas más expuestas al riesgo. Proteger su bienestar y su futuro requiere algo más que responder a sus necesidades inmediatas; requiere una inversión sostenida”, ha declarado.













