martes 01 de diciembre de 2020 - 12:00 AM

Elecciones en Venezuela: La “farsa” de la legitimidad

El temor tras los comicios, es que el gobierno de Nicolás Maduro busque la manera de perpetuarse en el poder mucho más allá de una elección, y que a la oposición le resulte imposible hacer política dentro del país.
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Hundida en una crisis total en todos los sentidos y en medio de serios cuestionamientos de legitimidad, Venezuela celebrará este domingo elecciones legislativas que pondrían fin al sui géneris gobierno de Juan Guaidó y de paso, consolidarían el poder de Nicolás Maduro.

Los cuestionados comicios para elegir a los 277 diputados del Parlamento o Asamblea Nacional, controlada por la oposición, no cuentan con el reconocimiento ni de esta última, ni de gran parte de la comunidad internacional, como la OEA, la UE y Estados Unidos.

Efectivamente las elecciones tienen un problema de legitimidad, señala Martha Márquez, directora del Instituto Pensar de la Universidad Javeriana, aduciendo que la oposición se retiró denunciando falta de garantías.

“Esto hace que se profundice la ilegitimidad del régimen”, insiste.

También recuerda que las mismas objeciones surgieron a propósito de las polémicas elecciones presidenciales en 2018, en las que fue reelegido Maduro en medio de acusaciones de “fraude” y el boicot de la oposición.

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En conclusión, según Márquez, “tendríamos un poder ejecutivo y legislativo ilegítimo”.

Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, además se refiere a que la oposición ha argumentado que no hay garantías para participar.

En ese sentido, comenta que “el Tribunal Superior de Justicia sustituyó a la Asamblea Nacional para nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral ilegalmente, cosa que ya había hecho en el pasado”.

Solo unos pequeños partidos minoritarios enfrentarán al chavismo, añade Basset.

Así las cosas, lo más probable es un triunfo abrumador del partido oficialista, el PSUV, que incluso obtendría una mayoría absoluta en el nuevo Parlamento, controlado por la oposición que encabeza Guaidó desde 2015 y quien es considerado como presidente interino de Venezuela por más de 50 países.

“Estamos pues en una situación de bloqueo, en la cual cada campo deniega la legitimidad del otro”, subraya el docente universitario.

En este contexto, Basset define estas elecciones parlamentarias como un pulso entre el gobierno de Maduro y la oposición para movilizar gente.

“El gobierno lo hará en las elecciones del 6 de diciembre, mientras la oposición llama a participar en cambio a una consulta popular que organiza en los días siguientes”, explica.

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Sin embargo, advierte que posiblemente este pulso puede conducir a más violencia, pero en todo caso, no ve cambios a la vista en la crisis venezolana.

Márquez tampoco contempla mayores cambios en el corto plazo, “tratándose de un gobierno autoritario que ha logrado anclarse en el poder, a través de la represión o la presión ejercida por parte de militares y otras fuerzas de seguridad, de la persecución a la oposición y del clientelismo”.

Apatía ciudadana

Los venezolanos asisten a estos comicios entre la apatía, la indiferencia y una crisis agudizada por la pandemia. Reflejo de ello: solo el 30% de los 20 millones de electores está dispuesto a votar, según encuestas.

Freddy Pinzón, un trabajador independiente, retrata perfectamente esta situación. Asegura para el ciudadano de a pie “no representa nada, ningún bien común”.

“Solo se evidencia más lo alejado que está el gobierno de su pueblo, solo busca medios de poder, mostrar legitimidad”, se lamenta.

$!Elecciones en Venezuela: La “farsa” de la legitimidad

Ronal Rodríguez, investigador y docente de la Universidad del Rosario, hace mención a que Venezuela ya no es una democracia, y realmente desde 2017 cuando se creó la Asamblea Nacional, se vienen estructurando dinámicas supuestamente de construcción legal, que son a todas luces antidemocráticas.

Por ejemplo cita a la Asamblea Nacional Constituyente que sacó leyes, y en ese marco creó dinámicas para perseguir a líderes opositores, por lo cual no esperaría mayores cambios, “solo que ahora se harían desde la Asamblea Nacional”.

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Entre ellos, más “leyes antidemocráticas”, legalizar aún más la censura y profundizar la represión en el país, que ya se pasó al grupo de países no democráticos como Cuba, China y Rusia, alerta Rodríguez.

En el caso de la oposición, la investigadora Martha Márquez, opina por su parte, que tendrá que buscar otras alternativas para hacer contrapeso al gobierno, ya que hace más de un año se viene hablando de un desgaste de la estrategia de Juan Guaidó sumado a la salida de Leopoldo López hacia España, lo que hace suponer que se abriría una nueva etapa liderada por este último.

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Ángela Castro Ariza

Periodista de Vanguardia desde 1996. Egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro del equipo de la página internacional. Editora nocturna.

@acastro72

acastro@vanguardia.com

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