La jornada electoral del 30 de mayo arroja varias conclusiones. Más allá de la insospechada victoria del exministro Santos en primera vuelta, con un porcentaje apenas cuatro puntos distante del triunfo definitivo, el resultado de los comicios deja muchas lecciones. Sobre la falibilidad de las encuestas, lo ocurrido no sorprende a nadie. El electorado no se mueve exactamente al ritmo de las estadísticas, como algunos pretenden.
Publicado por: Jorge Humberto Galvis Cote
La jornada electoral del 30 de mayo arroja varias conclusiones. Más allá de la insospechada victoria del exministro Santos en primera vuelta, con un porcentaje apenas cuatro puntos distante del triunfo definitivo, el resultado de los comicios deja muchas lecciones. Sobre la falibilidad de las encuestas, lo ocurrido no sorprende a nadie. El electorado no se mueve exactamente al ritmo de las estadísticas, como algunos pretenden.









