Termina la próxima semana uno de los mandatos presidenciales más largos que haya presenciado la historia de Colombia y, aunque las evaluaciones más objetivas son las que son efectuadas después del paso prolongado del tiempo, se hace indispensable calificar la gestión del Gobierno Uribe. Curiosamente, este análisis se intenta exactamente al cumplirse el segundo centenario de la vida republicana de nuestra patria, razón que nos lleva a aplicar a la reflexión una óptica que busque cubrir las dos referencias valorativas: la del corto plazo y la del largo. Obviamente, sobre la última, el saliente Jefe de Estado sólo participa como corresponsable, junto con todos aquellos que le antecedieron en el ejercicio de la Primera Magistratura.
Publicado por: Jorge Humberto Galvis Cote
Termina la próxima semana uno de los mandatos presidenciales más largos que haya presenciado la historia de Colombia y, aunque las evaluaciones más objetivas son las que son efectuadas después del paso prolongado del tiempo, se hace indispensable calificar la gestión del Gobierno Uribe. Curiosamente, este análisis se intenta exactamente al cumplirse el segundo centenario de la vida republicana de nuestra patria, razón que nos lleva a aplicar a la reflexión una óptica que busque cubrir las dos referencias valorativas: la del corto plazo y la del largo. Obviamente, sobre la última, el saliente Jefe de Estado sólo participa como corresponsable, junto con todos aquellos que le antecedieron en el ejercicio de la Primera Magistratura.








