Cuando hace diez años me presentó Alfredo Acevedo a Álvaro Uribe, varados en El Dorado por mal tiempo, logré contarle del proyecto de producir maíz y soya a precios competitivos internacionales y lejos de lo que dicen los enemigos, escuchó con atención y se mostró tan interesado que a los pocos días sacó una columna en la revista Cambio sobre el tema. Cuando como presidente en compañía de Carlos Gustavo Cano visitó la zona, vio lo que ve quien cree en el país y su gente y al enterarse que los dos grandes problemas de la época eran la paz y la vía ordenó la inclusión de Puerto López a Puerto Gaitán en el plan 2.500.
Publicado por: Jaime Lievano
Cuando hace diez años me presentó Alfredo Acevedo a Álvaro Uribe, varados en El Dorado por mal tiempo, logré contarle del proyecto de producir maíz y soya a precios competitivos internacionales y lejos de lo que dicen los enemigos, escuchó con atención y se mostró tan interesado que a los pocos días sacó una columna en la revista Cambio sobre el tema. Cuando como presidente en compañía de Carlos Gustavo Cano visitó la zona, vio lo que ve quien cree en el país y su gente y al enterarse que los dos grandes problemas de la época eran la paz y la vía ordenó la inclusión de Puerto López a Puerto Gaitán en el plan 2.500.










