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Sábado 01 de febrero de 2025 - 12:14 AM

Bucaramanga no se baja del tren

Bucaramanga no es una ciudad más. Es el epicentro económico del oriente del país y el enlace natural entre el interior y el Magdalena Medio. Su exclusión de la red férrea compromete su competitividad y la de Santander.

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El anuncio del corredor férreo Bogotá - Zipaquirá - Barbosa - Vélez - Barrancabermeja es un avance significativo. Reactivar el tren en Colombia es un paso crucial tras años de abandono de nuestra infraestructura. Sin embargo, esta decisión, que debería celebrarse plenamente, deja una gran inquietud: Bucaramanga, la capital de Santander y motor del oriente colombiano, ha sido excluida. No se trata de un olvido menor, sino de una omisión que afecta el desarrollo de toda la región.

Bucaramanga no es una ciudad más. Es el epicentro económico del oriente del país y el enlace natural entre el interior y el Magdalena Medio. Su exclusión de la red férrea compromete su competitividad y la de Santander. Mientras otras regiones avanzan en infraestructura moderna, a Santander le quieren dejar con una conexión a medias, sin acceso real a la red nacional. La conexión con Puerto Wilches no es un complemento, es una necesidad estratégica para que Santander pueda beneficiarse plenamente de esta transformación.

Santander no puede seguir dependiendo únicamente de carreteras en mal estado mientras otras regiones se integran a sistemas de transporte modernos. Barrancabermeja, con su puerto sobre el Magdalena, es clave para que el departamento se conecte con la economía del futuro. Excluir a Bucaramanga es condenar a Santander al rezago logístico y reducir su competitividad frente a otras regiones del país.

Este no es solo un debate sobre infraestructura regional, sino sobre visión de país. Santander tiene una ubicación estratégica que le permite proyectar una conexión ferroviaria con Venezuela, lo que abriría nuevas oportunidades de comercio internacional. Venezuela es un socio comercial natural de Colombia, y una vía férrea eficiente facilitaría el intercambio de bienes y fortalecería los lazos económicos. Santander debe ser el eje de esta expansión, consolidándose como un corredor clave entre el interior del país y los mercados internacionales.

Es inaceptable que Santander, la cuarta economía que más aporta al país, ocupe el puesto 24 en infraestructura vial en buen estado. No se trata solo de trenes y vías, sino de empleo, crecimiento económico y equidad en el desarrollo. La expansión del tren hacia el área metropolitana y su posterior conexión con Venezuela no es opcional, es una decisión estratégica para el futuro del comercio colombiano.

Los dirigentes gremiales, sociales y políticos deben actuar con firmeza y liderazgo. Es el momento de exigir con unidad y determinación la inclusión de Bucaramanga y su área metropolitana en este proyecto. Santander no puede aceptar un rol secundario en una transformación que marcará el desarrollo del país. La región debe estar en la mesa de decisiones y garantizar su protagonismo en esta modernización ferroviaria. Es hora de actuar con convicción y defender el lugar que le corresponde a Santander en el futuro del país.

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