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Sábado 01 de marzo de 2025 - 12:09 AM

Shakira, la loba y su manada

La admiramos todos, hombres y mujeres. Su belleza deslumbra, pero lo que atrapa es su magnetismo, su capacidad de reinventarse y seguir conquistando el mundo con su voz. Desde Pies Descalzos hasta romper récords con Bizarrap.

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Colombia se detuvo. Durante dos semanas, vimos a una de las artistas más grandes del mundo brillar en su tierra. Porque, aunque es una de las más exitosas y poderosas de nuestra historia, Shakira sigue siendo la niña barranquillera que soñó con llegar lejos desde La Arenosa, viendo jugar al Junior.

Regresó después de seis años como una reina, con el orgullo de haber transformado el desamor en éxito. La vimos poderosa, cantándole a Colombia que “las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. Pero esa canción es más que un grito de empoderamiento: es un himno de resistencia y sororidad. Es la voz de todas las mujeres que renacen, que se apoyan y se protegen.

Cantarlo aquí, en la tierra que la vio crecer, tiene un significado único. Volvió para recordarnos que, por más alto que llegue, sigue siendo la misma mujer que supo caer y volver más fuerte.

La admiramos todos, hombres y mujeres. Su belleza deslumbra, pero lo que atrapa es su magnetismo, su capacidad de reinventarse y seguir conquistando el mundo con su voz. Desde Pies Descalzos hasta romper récords con Bizarrap, nunca ha dejado de evolucionar ni de hacernos sentir orgullosos.

Las calles de Barranquilla vibraron con su regreso. Más de 85 mil personas corearon sus canciones en el estadio Metropolitano, la ocupación hotelera alcanzó el 95% y la ciudad vivió un impacto económico de más de $67 mil millones. Luego, en Bogotá, 80 mil almas la acompañaron en dos noches inolvidables.

Pero más allá del espectáculo, Shakira nos recordó lo que significa ser colombiana, y eso es lo que no tiene precio. La vimos en la Guacherna con sus hijos, mostrándoles con orgullo la cultura que la formó, esa fiesta que no es solo un desfile, sino un símbolo de identidad, de alegría y tradición.

Ese es su mayor legado. Porque el éxito puede hacerte volar alto, pero nada es más grande que el lugar al que siempre quieres volver. Shakira nos enseñó que el hogar siempre será el punto de partida y el destino final. Que la verdadera riqueza no está en los números, sino en la tierra que te vio nacer y en la gente que, sin importar la distancia, siempre te espera con el corazón abierto.

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