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Lunes 17 de marzo de 2025 - 12:10 AM

Natalidad y sostenibilidad social

Fomentar la regularización demanda simplificar trámites burocráticos, ofrecer incentivos a la creación de empleos estables y modernizar los procesos educativos.

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En el estudio “La transformación demográfica en Colombia: retos y oportunidades ante la caída de la natalidad”, de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes, se aborda el panorama que deberá afrontar el país a la vista del cambio en la estructura poblacional, cada vez más envejecida, que impactará en un corto plazo todos los órdenes de la vida social.

En 1960 el número de nacimientos por mujer era de 6,75, mientras que en 2024 se estableció en 1,6, por debajo del promedio mundial que registra 2,0. El fenómeno se atribuye al mayor acceso a la educación y el trabajo por parte de las mujeres, el uso de anticonceptivos, la disminución del embarazo en adolescentes y la decisión de tener hijos a una edad superior. Con la reducción de la natalidad y el aumento de la expectativa de vida se está invirtiendo la pirámide demográfica. La merma de la población productiva acarreará serias consecuencias económicas.

La alta informalidad laboral que se calcula en el 56 % del total de los habitantes es un problema estructural que tiene relevante incidencia en la sostenibilidad social del país. Solucionar esta realidad, que limita el recaudo tributario y restringe la cotización a salud y pensión, representa concreta determinación para compensar la caída de la natalidad, reducir el desempleo y subempleo, saldar inequidades y aminorar desigualdades.

Multiplicar los puestos de trabajo regulados ampliaría la base de contribuyentes y serviría para remediar la baja población cotizante. La formalización de las actividades es la clave para asegurar la sostenibilidad de cualquier régimen de seguridad social, y la disminución en el gasto en subsidios. Fomentar la regularización demanda simplificar trámites burocráticos, ofrecer incentivos a la creación de empleos estables y modernizar los procesos educativos para lograr que los individuos que ingresen al mercado productivo cuenten con las habilidades indispensables para desempeñarse cabalmente.

Si el país fuera serio, a la par con cualquier intento de reforma a los sistemas de salud, pensional o laboral, debería tramitarse una estrategia de sostenibilidad social que haga viable la progresiva incorporación de 12.9 millones de colombianos, en edad de trabajar, que permanecen en la informalidad.

Esquirla. A propósito del rifirrafe entre el Ejecutivo y el Congreso, en el vergonzoso trámite de las iniciativas legislativas, conviene atender la apreciación de la connotada escritora Irene Vallejo: “la política no son las artimañas de unos pocos para conseguir poder, es el arte de poder vivir todos juntos”.

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