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Columnistas
Sábado 19 de julio de 2025 - 01:00 AM

La valla de David Luna

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En tiempos de polarización, insulto fácil y trincheras ideológicas, apareció una valla política que no impone un nombre, no muestra una cara ni busca protagonismo. La propuesta de David Luna, sin su propia imagen pero con la de 14 precandidatos de todas las orillas, es un mensaje valiente, audaz y necesario.

En lugar de dividir, une. En vez de señalar, reconoce. En lugar de hablar de sí mismo, resalta lo bueno en los demás. Y eso, en política, no solo es raro: es valioso.

Cada persona en esa imagen representa algo que este país necesita para salir adelante. La pieza muestra a distintos precandidatos presidenciales de diversas vertientes políticas, cada uno acompañado por una sola palabra: rigor, valentía, criterio, decencia, coraje, gestión, visión, fuerza, ganas, firmeza, novedad, memoria, serenidad y hacedor. Todos diferentes, sí, pero con atributos que, sumados, pueden ayudar a sacar al país del estancamiento en el que lo deja el gobierno Petro.

Gobernar no será fácil. Gobernar bien, mucho menos. Se requerirá más que promesas: mucho carácter, experiencia, visión de país, cabeza fría y disciplina. Pero también generosidad, apertura y humildad. Y para eso hay que comenzar por reconocer que uno no lo sabe todo, que hay otros que también pueden aportar, y que el ego debe ceder espacio al interés colectivo. Esos valores existen, están presentes en distintos sectores, trayectorias y regiones. Reconocerlos no nos hace débiles. Nos hace sensatos.

Los políticos tenemos que ser valientes, sí. Pero no para gritar más duro o descalificar al otro. Valientes para escuchar, ceder y construir desde la diferencia. Porque este país no se salva con un mesías ni con caudillos. Se salva con unión.

La decisión de no aparecer en la valla es un mensaje en sí mismo. Es decir: esto no se trata de mí, se trata de Colombia. Tiene más impacto que cualquier eslogan, más audacia que una campaña tradicional y más sentido que cualquier esfuerzo por sobresalir en solitario.

Apoyo ese mensaje. Colombia necesita unirse de verdad. No para la foto, no para una tregua electoral, sino para construir futuro. Esta valla no es una estrategia para figurar: es una forma de decir yo no soy más importante que el país. Y eso, en la política colombiana, es revolucionario.

Más valen las acciones que las palabras. Y esta, aunque sea una imagen, es una acción poderosa. Una invitación a ver al otro no como enemigo, sino como alguien con quien se puede trabajar.

Ojalá muchos sigan ese ejemplo. Ojalá inspire. Ojalá no sea la excepción, sino el comienzo de algo mejor. Y que no olviden lo esencial: para ganar, primero hay que unirse.

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