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Viernes 17 de octubre de 2025 - 01:00 AM

Un presente sólido con desafíos pendientes

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El Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) reafirma su posición como eje económico del oriente colombiano. Sus cuatro municipios —Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta— generan alrededor de 29 billones de pesos en valor agregado, lo que equivale a casi la mitad de la producción departamental. Bucaramanga continúa siendo el núcleo productivo, aunque su participación pasó del 59 % en 2014 al 53 % en 2023, reflejo del acelerado crecimiento de Girón, cuya participación se duplicó en la última década (del 10 % al 19 %). Este comportamiento evidencia una diversificación territorial de la economía metropolitana.

El dinamismo regional se ha sostenido. En los últimos nueve años, el valor agregado del AMB creció en promedio 2,8 % anual, por encima del 2,3 % de Santander y solo ligeramente por debajo del 3,2 % nacional. Girón lideró con un notable crecimiento promedio de 7,1 %, seguido por Floridablanca (3,1 %), Piedecuesta (2,6 %) y Bucaramanga (1,6 %). Estos resultados ubican al AMB con el segundo mejor desempeño entre las principales ciudades del país, superando a Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, y solo detrás de Cartagena.

El mercado laboral ha acompañado este avance. La tasa de desempleo se mantiene en un solo dígito y, por primera vez, la femenina resultó menor que la masculina, hito que marca un cambio estructural en la equidad de género. El desempleo juvenil descendió a su menor nivel desde 2014 (15 %), lo que sugiere una mejor inserción de los jóvenes al mercado laboral. No obstante, la informalidad continúa cercana al 45 %, y más de la mitad de los ocupados percibe 1,1 salarios mínimos o menos, lo que limita la capacidad de consumo y amplía las brechas sociales.

En cuanto al tejido empresarial, el 96 % corresponde a microempresas, en su mayoría de autoempleo. Aunque esto demuestra un espíritu emprendedor activo, también evidencia fragilidad: pocas logran escalar y generar empleo formal. La meta, por tanto, no es solo abrir empresas, sino hacerlas crecer de forma sostenible, impulsando la productividad y la innovación.

El AMB tiene bases firmes, pero aún enfrenta tareas estructurales. Consolidar un desarrollo más equitativo y diversificado dependerá de la articulación entre política pública, inversión privada e innovación empresarial, para convertir los logros coyunturales en un crecimiento sostenido y con bienestar compartido.

Autor: Jhon Alexis Díaz Contreras

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