Con las elecciones atípicas en Bucaramanga (primera vez) toca poner una veladora para que el próximo alcalde realmente ayude a la ciudad y no se ponga a hacer negocios ni a pagar favores de campaña. Uno se pregunta: ¿quiénes están detrás de los candidatos y cómo se financian? Pero sobre todo, y es lo importante: ¿qué han hecho por Bucaramanga en su vida? No ahora en tiempos de campaña donde todos saludan, todos abrazan a los niños y los alzan, se toman fotografías con ellos y con las señoras y los indigentes.
Hacen todo eso y no se quitan la sonrisa de la cara, donde se aprecia el “diseño de sonrisa” en muchos de ellos. Y la ciudad pasiva (eso es lo grave), viendo cómo se la han ido llevando, pedazo a pedazo (hasta la chatarra se la robaron). Su dirigencia, sus gremios, sus organizaciones sociales y empresariales siguen ajenas la aventura de construir ciudad y región. Solo convidados de piedra en este juego de poder, ajenos al sufrimiento del bumangués e impávidos frente a la pérdida de calidad de vida. Y además, ninguna mujer entre los ocho candidatos, parecemos misóginos. Pero dejemos que nos hablen y nos digan cómo van a hacer para sacar a Bucaramanga de este atolladero a que la hemos llevado todos, unos por omisión y otros por ambición personal y ganas de dejar “su sello personal”, sin importar las condiciones en que vive su habitante.
Son ocho candidatos: a uno lo conoce la ciudad como el “profe” Juan Manuel González, que toda la vida ha estado aquí y desea servir a su ciudad. A Carlos Bueno, por su disciplina y por andar en la calle (lástima que tenga detrás a Efraín Cepeda, el “maquillado” y además dicen que a JP). También está el economista Jhan Carlos Alvernia, que sale en la fotografía en el apartamento con César Gaviria y en el fondo las hormigas, al parecer, del artista Rafael Gómez. Gaviria, uno de los exponentes más decadentes de la política actual.
Tocará escucharlos a ver cómo van a hacer con el transporte público, con el “candado” que se quedó abierto, con la congestión (Bueno tiene experiencia), con las basuras, con la cultura, con la red de semáforos, con la disciplina social, en fin, con tantos problemas acumulados sin resolver.
El arquitecto Fabián Oviedo se supone tiene, como exconcejal, conocimiento de la ciudad, pero eso no es suficiente, son soluciones y lucha contra la corrupción lo que pide la ciudadanía. Hacer eso en dos años bastaría.
Portilla, que llegó de la mano del exalcalde Beltrán, ¿vino a hacer lo mismo?
Por espacio no puedo nombrar a todos, pero sí los queremos escuchar.
Pongamos la veladora para que ilumine a la ciudadanía y permita que llegue un alcalde que haga digna otra vez a la ciudad.












