La curiosidad diluye la rutina. Habituarse a una tarea es una forma inteligente de adaptarse; pero sucumbir a la repetición, como un ejercicio insensible, se convierte en un cultivo de apatía hacia la vida. No habría mayor trampa que esta, para hombres y mujeres, excepto la ambición desmedida, que sería el camino para transitar al polo opuesto. Por eso, la curiosidad es una desconocida pero segura alternativa, para asumir como nuevo y valioso cada paso que damos al caminar, y cada respiro que nos mantiene con vida.
Parece que fuera el reloj nuestro principal testigo. Es una suerte de espejo que nos rememora en un código de horas y minutos. Es la presencia numérica de un artefacto que señala lo que es, cuándo podría ser, y lo que hoy no alcanzamos a hacer. Esta rutina, que para cada individuo tiene sus propios matices, se redistribuye cada 24 horas en una (in)cuestionable realidad, personificada en recuerdos que se vuelven inexactos: asuntos pendientes, diligencias urgentes de realizar, y expectativas sobre las horas siguientes, que ese reloj todavía no alcanza a mostrar. Y que en el fondo de nuestra conciencia se sustenta en la curiosidad de conocer la diferencia entre lo que esperamos y lo queremos que pase.
Asumir el presente y la realidad pueden equipararse, por contradictorio que parezca, con el acto cotidiano de mirarse al espejo. Esa inspección rutinaria donde volcamos lo entrañable hacia nuestra superficialidad y, en un acto perseverante de justicia, buscamos parecernos a lo que somos. Entonces, el tiempo del espejo se revela frente a nuestros ojos, reflejándonos hacia el interior, donde nuestro propio espíritu no escucha consejos ni prepara discursos: solo respira… Después se retira a hacer algo con su tiempo. Con una imagen renovada, en una efímera memoria que se desvanece en cualquier momento de la rutina.
¡Programe con tiempo su curiosidad, para verse en el espejo del cine! Del 14 al 16 de noviembre, Funcinep, el Teatro Santander y el IMCT proyectarán largometrajes iberoamericanos (FIACINE), y cortometrajes seleccionados por BOGOSHORTS.
Afortunadamente para nuestra cultura, Bucaramanga cuenta con el trabajo de varios profesionales, liderados por la mirada curiosa e incansable de una mujer que con su trabajo evita que el tiempo se detenga provocando estragos en la identidad y la memoria, a través del olvido. Ella es Lizbeth Torres Acosta. Y Gracias al trabajo de la Fundación Cineteca Pública (FUNCINEP), nuestra ciudad cuenta desde hace más de 10 años con un lugar que, además de salvaguardar material fotográfico, fílmico y sonoro, también promueve la formación y la exhibición de películas de carácter artístico, con acceso libre y gratuito. Consulte en sus redes sociales la programación y disfrute de esta gran proyección cinematográfica.










