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Viernes 14 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

El reto educativo del AMB: avanzar en equidad y permanencia

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El más reciente informe de calidad de vida para el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) revela un panorama de contrastes que merece atención. Por un lado, se registran avances históricos en el acceso a la educación superior; por otro, persisten brechas profundas en calidad y equidad que limitan el pleno desarrollo del potencial estudiantil en la región.

Uno de los logros más destacados es que, por primera vez, todos los municipios del AMB superaron el 50% de tránsito inmediato de los bachilleres hacia la educación superior. Bucaramanga lidera con un 60%, seguido de Floridablanca (59%), Piedecuesta (55%) y Girón (53%). Este indicador, históricamente rezagado en la región, refleja avances en la pertinencia y la ampliación de la oferta académica y fortalecimiento de programas de acceso. Se trata de un hito que amplía las oportunidades de los jóvenes, aunque aún queda pendiente el desafío de garantizar la permanencia y culminación de los estudios universitarios.

En cuanto a la permanencia escolar, Bucaramanga y Girón lograron reducciones notables en la deserción intra-anual. En el caso de Girón, la caída fue de 5,5% a 4,4% en el sector oficial y de 4,8% a 2,2% en el no oficial, lo que lo convierte en el municipio con menor abandono escolar del AMB. Estos resultados fortalecen la continuidad educativa y evidencian el impacto positivo de estrategias de retención. Sin embargo, Piedecuesta se aparta de esta tendencia: en 2024 registró un incremento de la deserción hasta el 6,1%, la cifra más alta de la región.

El punto crítico sigue estando en la calidad. En las pruebas Saber 11 de 2024, los colegios no oficiales superaron en 26 puntos a los oficiales, siendo Floridablanca y Girón los municipios con las brechas más pronunciadas. Esta diferencia no es menor: significa desigualdad en las competencias de ingreso a los programas de educación superior de mayor calidad y, por ende, en las oportunidades futuras de los estudiantes. A ello se suma la baja proporción de alumnos que alcanzan nivel B1 o superior en inglés: solo el 13% en colegios oficiales frente al 45% en no oficiales, una brecha que limita la competitividad académica y laboral de los primeros.

Estos resultados nos muestran que el AMB avanza en cobertura y acceso, pero aún tiene retos en calidad y equidad. Si bien los logros recientes son motivo de reconocimiento, los retos invitan a redoblar esfuerzos para que cada estudiante, independientemente de su contexto socioeconómico o del tipo de institución en la que estudie, tenga garantizado el derecho a una educación de calidad.

Por: Jhon Alexis Díaz Contreras

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