En el marco de las elecciones atípicas, Bucaramanga enfrenta la necesidad de ordenar sus prioridades bajo criterios técnicos y no bajo la lógica de la inmediatez electoral. Si la conversación con los candidatos solo pudiera concentrarse en tres asuntos estratégicos, estos deberían ser pobreza, calidad educativa y seguridad. Son precisamente tres pilares donde la ciudad presenta retos medibles y metas explícitas en el plan de desarrollo municipal (PDM) hacia 2027 que no admiten improvisación. En una elección atípica, lo técnico debe primar sobre lo simbólico.
El primer tema es la pobreza monetaria, un indicador que resume múltiples condiciones del bienestar y de la capacidad económica del territorio. La reducción de 3,6 puntos porcentuales presentada entre 2022 (33,9%) y 2024 (30,3%) es positiva, pero insuficiente frente a la meta del 25,3% definida en el PDM. Esto implica que la próxima administración deberá intervenir los determinantes estructurales: productividad laboral, formalización, generación de empleo y fortalecimiento del tejido empresarial con estrategias focalizadas especialmente en los hogares en condición de pobreza, donde se concentran las mayores barreras de acceso a oportunidades. Nada de esto se logra con intervenciones aisladas o sin mecanismos robustos de seguimiento.
El segundo eje es la seguridad, medida en este caso por la tasa de homicidios. El descenso de 22 a 21 por cada 100 mil habitantes entre 2023 y 2024 se encuentra lejano al desafío real: alcanzar 14 homicidios por cada 100 mil habitantes en 2027. La diferencia de 7 casos por cada 100 mil habitantes exige una estrategia integral y articulada que combine análisis territorial e intervenciones preventivas.
El tercer aspecto clave es la calidad educativa, particularmente el bilingüismo. En los últimos nueve años (2016–2024), el porcentaje de estudiantes de instituciones oficiales que alcanzó nivel B1 o B+ en las pruebas SABER 11 fue, en promedio, del 13%, muy por debajo del 37% registrado en los colegios no oficiales. En 2024, el indicador presentó un incremento de 1 punto porcentual, pasando del 15% al 16%, pero la brecha sigue siendo amplia y persistente. El bilingüismo es un habilitador clave del capital humano debido a que amplía las competencias de los jóvenes y aumenta sus posibilidades de inserción laboral en sectores con mayor remuneración económica.
Si la ciudad quiere elegir con responsabilidad, debe exigir a los candidatos respuestas técnicas y verificables sobre sus acciones y enfoque para mejorar en estos tres indicadores. Bucaramanga no puede permitirse improvisar: los retos están identificados y sustentados en los datos. Ahora el desafío es convertirlos en acciones que mejoren la calidad de vida de los habitantes. Ese debería ser el foco de estas atípicas.
Por: Carolina Estévez Fiallo











