Publicidad

Columnistas
Viernes 05 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

La movilidad no puede esperar otro año

Compartir

El año 2024 cerró sin señales alentadoras en la movilidad del Área Metropolitana de Bucaramanga. A pesar del cambio de administraciones locales y la existencia de planes técnicos sólidos, los principales indicadores permanecieron prácticamente inalterados frente a 2023. Esta continuidad, lejos de representar estabilidad, refleja una peligrosa inercia. Y esa inercia se ha convertido en el principal obstáculo para avanzar.

El estancamiento no es atribuible a falta de información. Abundan los diagnósticos, las estrategias y los planes maestros. Lo que falta es voluntad política para romper con la lógica del corto plazo y pasar del discurso a la acción. El transporte público masivo sigue debilitado, la movilidad activa se reduce a promesas y la infraestructura continúa pensada para el vehículo particular. La seguridad vial, por su parte, permanece atrapada en cifras que no se mueven.

En contraste, la ciudadanía sí ha mostrado claridad. Las encuestas y los espacios de participación revelan una exigencia legítima por un sistema de movilidad que priorice a las personas, reduzca brechas territoriales, y ofrezca alternativas sostenibles, dignas y seguras. Se trata de una demanda transversal que no puede seguir postergándose.

Uno de los mayores retos de la movilidad metropolitana es el transporte público. El plan de rescate de Metrolínea, iniciado a finales de 2025, propone una operación pública con alquiler de buses. Sin embargo, la falta de coordinación institucional y financiación ha limitado su implementación exclusivamente a Bucaramanga. Su desempeño mostrará si aún existe una demanda estructurada para este tipo de sistemas, pero también servirá para repensar las condiciones necesarias para su sostenibilidad: subsidios tarifarios bien diseñados y control efectivo sobre la competencia informal.

El capítulo de movilidad de Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, hecho en colaboración con la Universidad de Santander, con los datos de 2024 no presenta cambios significativos con respecto al año anterior. Esto debería alarmarnos. No podemos seguir tolerando un modelo metropolitano de transporte que funciona a medias, que se fragmenta entre municipios, y que responde más a inercias políticas que a diagnósticos técnicos. Con elecciones atípicas en Bucaramanga y Girón en 2025, este es un momento clave. La ciudadanía tiene en sus manos la posibilidad de exigir una visión urbana distinta.

La movilidad no puede depender del azar ni de la voluntad de una sola alcaldía. Debe ser una causa común. Es hora de que sea prioridad. Porque cada año sin actuar es un año perdido en calidad de vida, competitividad y equidad. La movilidad no puede esperar otro año.

Por: José Pablo Camargo

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día