Publicidad

Columnistas
Domingo 14 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

Hacer las cosas bien

Compartir

Hoy Bucaramanga elige. Y aunque todavía no sabemos quién será el alcalde que gobernará la ciudad durante los dos años restantes de este período, sí sabemos qué necesitamos de esa persona. Más que promesas grandilocuentes o discursos emotivos, la ciudad necesita algo mucho más simple: hacer las cosas bien.

Esto implica, ante todo, que las cosas efectivamente se hagan. Que los proyectos avancen, que las decisiones se ejecuten, que las obras no se queden en anuncios ni en renders. Bucaramanga no puede seguir atrapada en la parálisis administrativa ni en la excusa permanente del pasado. Hay un presupuesto aprobado, hay proyectos en curso y hay necesidades urgentes que no admiten más dilaciones. Gobernar es decidir y, sobre todo, ejecutar.

Hacer las cosas bien va mucho más allá de cumplir metas en un cuadro de indicadores. Significa hacerlo con eficiencia, con criterio técnico y con responsabilidad en el uso de los recursos públicos. Reducir la burocracia innecesaria, evitar los sobrecostos que tanto le han costado a la ciudad y priorizar el impacto real sobre la conveniencia política. Cada peso que se ahorra por buena gestión es un peso que puede invertirse en seguridad, movilidad, espacio público o servicios básicos.

Espero que el nuevo alcalde entienda que gobernar no es empezar de cero. Bucaramanga no necesita un borrón y cuenta nueva cada cuatro años (mucho menos cada dos). Necesita continuidad inteligente. Construir sobre lo construido, corregir lo que no funcionó y fortalecer lo que sí dio resultados. Desconocer lo avanzado por razones políticas no solo es irresponsable, es costoso para los ciudadanos.

La transparencia debe ser otro pilar irrenunciable. Gobernar de cara a la ciudadanía, explicar las decisiones, rendir cuentas y abrir la información no debilita al gobernante, lo fortalece. En una ciudad cansada de escándalos y desconfianza, la honestidad y la claridad son activos políticos, no riesgos. Mi expectativa, aunque pueda parecer ingenua, es que el nuevo alcalde que elijamos no llegue a robar.

También espero una administración que entienda el valor del tiempo. Dos años pasan rápido. No hay margen para la improvisación ni para el aprendizaje eterno. El nuevo alcalde debe llegar con equipo con experiencia, con prioridades claras y con la capacidad de coordinar a la administración para que funcione de manera unificada y enfocada en los resultados.

Hoy los ciudadanos hacemos nuestra parte al votar. Mañana, el reto será del elegido. Bucaramanga no espera milagros, espera gestión. No exige perfección, exige seriedad. Hacer las cosas bien debe ser la regla básica de quien asume la enorme responsabilidad de gobernar esta ciudad.

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día