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Columnistas
Domingo 14 de diciembre de 2025 - 01:00 AM

La suerte está echada

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Si nada extraordinario ocurre este domingo, los bumangueses conoceremos en menos de una hora, luego del cierre de las elecciones atípicas para escoger el nuevo alcalde de la ciudad, el nombre de quien sucederá en esa responsabilidad a Jaime Andrés Beltrán, quien tuvo que salir del cargo por doble militancia.

Atrás quedarán el ímpetu de los encargos, los sobresaltos al momento de las inscripciones, el poco tiempo de campaña, la ‘revolchina’ de apoyos de todos los pelambres y las decenas de promesas echadas al viento por parte de los ocho hombres que, con el fin de cautivar el voto de un poco más de medio millón de ciudadanos inscritos para votar hasta las cuatro de la tarde de hoy, optaron por lanzarse al ruedo.

Un teleférico que una Morrorico con el norte de la ciudad, un deprimido que cruce la calle 56 con carrera 27, colegios oficiales dispuestos en contrajornada para mejorar el nivel local de bilingüismo, un centro comercial en la plaza San Mateo, un banco para los comerciantes, alivios financieros para que los motociclistas se pongan al día con sus trámites, el desmonte inmediato de la infraestructura que sirve como ciclorrutas, la devolución de la suma incrementada en el pago del predial, el rescate de una conurbación que se acerca a una catástrofe y la recuperación de la movilidad fueron, a las volandas, algunos de los ofrecimientos que se hicieron en esta fugaz campaña.

Yo me quedo con la que me pareció la más sensata: “hacer durante dos años una alcaldía decente, con la mejor gente, sana”. No importa quién la dijo, debería ser una premisa para el que llegue, mañana mismo, a tomar las riendas de una de las ciudades capitales más importantes del país, con miras a desarrollar una ejecución admirable, por fuera de los intereses personales, que tanto daño le hacen al buen ejercicio de la política entendida esta última como estar dispuestos a prestar el mejor servicio a la comunidad.

Ya hemos escrito aquí mismo, casi que hasta a aburrir a los pacientes lectores, que Bucaramanga requiere atender las urgencias sin olvidar lo importante, muchos recordaron la vieja ciudad que era considerada como la más cordial o la más bonita, o insistieron en la aplicación de la autoridad y el orden, o hicieron un llamado a no retroceder en lo ya avanzado, o a pensar en un ejecutor con perfil de gerente, alguno se comprometió ser un juez de cada causa, otro habló de la importancia de la salud mental y uno más recurrió a la seguridad como factor determinante para que no vivamos con miedo.

La suerte está echada. No olvidemos, eso sí, que el camino al infierno está pavimentado de buenas intenciones.

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