Cuando una silla vacía preocupa al profesor, un puesto de trabajo sin ocupar genera inquietud en el jefe y el rendimiento del mejor operario ya no es el mismo, es casi normal que la lectura o la explicación se aborde desde el individuo. Los tres actores tienen una realidad que los hace cercanos; los tres son parte de una familia; bien como hijos, madre o esposo. En últimas su nido es la familia, pero el camino del ausentismo lo llevamos a escenarios temáticamente institucionalizados (Secretaría de Educación); la preocupación del jefe se resuelve consultando con la mejor amiga y el rendimiento laboral tratamos de enfrentarlo cambiando de puesto al operario. Es frecuente ver, una casa bien pintada y su anden bien barrido, pero una procesión casi siempre deambula en su interior; una pesadilla que nos enfrenta al joven que no asiste a clase, porque la droga lo tiene escuchando otra música, una madre que falta su trabajo por una violencia intrafamiliar que casi la lleva al feminicidio y un esposo que aún no salta el muro por su viudez.
Esta pesadilla, no puede seguir siendo abordada de espalda a la familia; es urgente avanzar en su institucionalización, es decir en la creación de la Secretaría de la Familia en la ciudad de Bucaramanga.
Una dependencia con una ambiciosa visión, una misión sin treguas, con un ejército interdisciplinario de las más altas calidades académicas y personales, un presupuesto generoso y un apoyo de procuradurías, personería, defensoría del pueblo, la iglesia, la academia que sea envidia nacional.
Señor Alcalde Bucaramanga y señores concejales de la ciudad, es inaplazable empezar a dialogar responsablemente sobre el tema; si es necesario acudir a otras alcaldías de nuestro país, para recibir de primera mano la experiencia, pues debe hacerse. Lo mismo hemos hecho a propósito de otros temas como la seguridad ciudadana, el manejo de los residuos sólidos y el sistema de transporte masivo.
Una ciudad sin huecos en el alma, sin trancones en el comedor, sin basura en el dormitorio. Sin invasión de la sala, con un alumbrado espiritual brillante y una marcha de amor permanente es otro sueño, otra tarea para ejecutar en esa otra ciudad bonita, la que palpita en cada casa.
Es un contrasentido, pretender construir otro amanecer, sin atender los silencios, la soledad, el frío corporal, el encierro a pesar de tener puertas y ventanas abiertas, de par en par.
Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.












