Hace una semana, en uno de los últimos días de un enero preñado de incertidumbres, en la Casa del Libro Total, decenas de personas nos reunimos para algo hermoso que en este siglo depredador poco se acostumbra: asistir a un acto en el que un poeta lee su producción lírica. El entorno se presta para ello, el recuerdo de la vieja Bucaramanga impregna el ambiente de un aroma de reminiscencias de casonas gratas, de calles centenarias, de recuerdos y vivencias de gente que logró el milagro de volver ciudad ese lugar que fue un simple poblado y así, mientras la brisa refrescaba el comienzo de la noche, se habló de poesía y un poeta leyó su producción literaria, costumbre que hubo en la añosa Bucaramanga pero que la “modernidad” arrumó en el cuarto de los trastos viejos.
¡Que regalo de la vida fue oír leer poemas y olvidarnos por un momento del insoportable ritmo de este mefistofélico siglo en que todo tiene que ser inmediatamente, atropelladamente, bruscamente, avasalladoramente! … Y así, gratamente, oímos a Diego Sorzano leer sus poemas, rememorar cómo, cuándo y por qué escribió este o aquel de ellos, los que conforman su libro de poesías “Mientras dormías”.
Para entender que es escribir poesía, hay que comprender que en quien la escribe palpita una sombra de inconformidad con algo pues la poesía suele ser un enfrentamiento entre la inteligencia y la razón.
Sí. Quien toma el papel y blande la pluma para crear poesía, debe lograr amasar y darle vida a pensamientos, amores, añoranzas, recuerdos, emociones, ensartar todo y convertir una idea en una refinada obra, haciendo que una remembranza lugareña, o el diario transcurrir, o su entorno, o sus angustias, se transformen en estampa universal y cosmopolita.
Ese milagro lo logra Diego Sorzano en su lírica y vuelve refinados, tiernos y palpitantes poemas la angustia de quien tuvo que soportar los lancetazos de una amarga pandemia y, en otros, con timbres lugareños y sutil humorismo, vuelve poesía felicidades sencillas, recuerdos afables, estampas lugareñas. ¡Ah, los prodigios de la rima!
En la producción literaria de Diego Sorzano también hay poemas que son heridas abiertas, añoranzas expuestas con belleza formal, melancolía y sensibilidad íntimas, para devolver la ausencia, para que en un susurro con ternura se exprese el dolor.
Fue grato escuchar la voz de un poeta bumangués que se sumerge en vivencias para buscar, rememorar y enaltecer a los seres de carne y hueso con los que ha convivido, con quienes ha compartido su existencia, con los que ha transitado a lo largo de su vida y los pincela, volviéndolos paisaje humano.












