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Martes 24 de febrero de 2026 - 01:00 AM

Cuando el planeta vale un pepino

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No es exageración, ni alarma sin razón: seguramente en las próximas semanas, Estados Unidos, cediendo ante la presión ejercida por el gobierno de extrema derecha de Israel, orquestada por la prensa occidental, llevará a cabo actos de guerra contra Irán y estallará un conflicto bélico, conflagración que ignoramos cómo, cuándo y en qué condiciones terminará, pudiendo desembocar en el uso de armas nucleares.

Ello ocurre cuando desde Estados Unidos el gobierno republicano que dirige Donald Trump exhibe ante el mundo la cara del “norteamericano feo”, falto de empatía, bronco, proclive a reacciones impulsivas, despectivo con las normas jurídicas de Derecho Internacional creadas para la convivencia entre las naciones, sector político que en su seno tiene dos corrientes distintas, con objetivos diferentes entre sí.

Marco Rubio, secretario de Estado, representa al sector del neoconservadurismo nativista de “sangre y suelo”, respaldado por el complejo militar industrial y la magnate judía Miriam Andelson, propietaria de casinos en Las Vegas, corriente que busca que Estados Unidos vuelva a ser un bastión supremacista de raza blanca. Esta facción considera que los principales problemas de Norteamérica son la cultura islámica y los inmigrantes del sur global.

El otro grupo en el seno del gobierno republicano es el de los “titanes tecnológicos”, del que son destacados representantes Elon Musk (principal accionista de Tesla, SpaceX y X corp) y Peter Thiel (cabeza de Palantir), vertiente cuyo exponente en el gobierno Trump es el vicepresidente J.D. Vance, facción que propende por el desmantelamiento del capitalismo y la democracia, que pregona la privatización del gobierno central y que los “titanes tecnológicos” dirijan y administren el planeta. Tal corriente defiende al cristianismo de corte evangélico y al sionismo.

En el interior de este sector hay una fracción que ve que el enfrentamiento de Israel y Estados Unidos con Irán es el cumplimiento de profecías bíblicas y la antesala al rapto o “arrebatamiento” de la Iglesia de que habla la Biblia en Tesalonicenses 4:16-17 y, además, luego seguirá la segunda venida de Jesús y el fin de la humanidad.

La meta de los republicanos es lograr que Estados Unidos vuelva a ser el único imperio del planeta, desmantelar a la ONU, desestimar el cambio climático, rechazar la política del buen vecino y que renazca el hegemón o Estado Nación que ejerce abierta y verticalmente la supremacía sobre los otros países, que brote en el orbe un “nuevo siglo norteamericano” en el que no tengan significación Europa, ni el sur global…, a ellos les vale un pepino la convivencia pues la guerra salvará a Estados Unidos de su honda crisis económica.

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