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Sábado 27 de junio de 2026 - 01:00 AM

Mas allá de firmar el decálogo

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Cumplida la intensa jornada electoral, es hora de concentrarnos en la ciudad. Los resultados reflejan que Bucaramanga votó masivamente por el presidente electo y que Santander aportó más de 800.000 votos al triunfo, confirmando que la campaña ganadora supo leer el sentir de esta sociedad y responder a sus deseos o carencias con un mensaje fuerte y contundente. La ilusión compartida es que las ofertas de eficiencia, probidad, valentía y resultados ejecutivos sean obtenidas con participación de muchos coterráneos y que la inversión pública nacional para este territorio se incremente significativamente.

En semanas anteriores mencioné dos de los proyectos que requieren una muy adecuada planeación y una más eficiente ejecución para superar déficits que arrastramos por décadas: el sistema de transporte metropolitano y el tratamiento y disposición final de los desechos. En ambos se requieren aportes de inversión nacional, tal como la PTAR del Río de Oro, que tiene ya un CONPES aprobado por más de 1 billón y debe incluirse en el presupuesto nacional de 2027 para iniciar desembolsos. Duplicar esa cifra en los próximos cuatro años sería una gran noticia. Además, esta administración municipal tiene la autorización de endeudamiento por medio billón de pesos para obras que, a pesar de diferencias en su priorización y diseño, ya debe ejecutar sin dilación.

Ahora bien, eso no es todo o, mejor, no es suficiente. Un gobierno que ejecute con probidad y brinde servicios de calidad mejora la vida de muchos, pero una sociedad civil que responda con cariño y buen comportamiento hace la diferencia.

Por eso ya firmé el decálogo del buen bumangués que propone la Administración Municipal como un compromiso inicial y básico para cuidar la ciudad, seguro de que podría extenderse a un comportamiento muchísimo más proactivo sin mayor dificultad. En ciudades donde los habitantes cumplen naturalmente las normas de tránsito, separan los desechos, respetan el espacio público y despliegan cordialidad en el trato diario, se alcanzan los mejores indicadores de calidad de vida. Eso es lo que necesitamos.

Cuando nuestra ciudad muestra un deterioro progresivo de la convivencia, el ornato y la movilidad, es imperativo que más gente pueda reinventarse la forma de vivir y disfrutar Bucaramanga y que no sea solamente labor de las autoridades, sino que despertemos tanto fervor como lo hizo la “patria milagro” y pasemos del “tigre” al “leopardo”. Caravanas, mensajes multiplicados en redes, tomas en centros comerciales, banderas y uniformes, todo por voluntarios con la convicción de que no se trata solo de cumplir una lista básica sino de exaltar lo que tenemos en el ADN: pujanza, sinceridad, berraquera e independencia.

Se nota en lo que haces, en cómo convives, en cómo cuidas tu ciudad.

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