Publicidad

Columnistas
Lunes 27 de abril de 2026 - 01:00 AM

Viajar y contemplar

Compartir

Viajar de Bucaramanga a Barbosa es una singular experiencia por todo lo que se observa a lo largo y ancho de la vía. Para comenzar, vale la pena reconocer el arreglo del asfalto de la carretera en numerosos sectores y que, por su mal y descuidado estado hasta hace un año, motivó a que las comunidades afectadas reaccionaran impidiendo el cobro de peajes. Aunque falta por hacer, se debe consolidar una estrategia efectiva por parte del Instituto Nacional de Vías (Invías) para que todo sector vial que se degrade sea reparado de forma inmediata y no esperar a los paros y al no cobro de peajes. Cabe reconocer los notorios arreglos viales de Oiba a Barbosa, que permiten la circulación segura, muy diferente a lo que ocurría hace unos meses, con numerosos huecos y carencia de asfalto en muchas partes.

Y en el trayecto, es inevitable observar y admirar las montañas del Cañón del Chicamocha, que ya son un referente mundial por su altura, longitud y singular formación geológica, dando paso en el fondo al río Chicamocha que, más adelante, junto con el río Suárez —forman el río Sogamoso—, han sido fundamentales para el abastecimiento de agua del turístico embalse de Topocoro, formado para la construcción de la importante fuente de energía hídrica, Hidrosogamoso.

Observar más adelante la infraestructura del Parque Natural del Chicamocha (Panachi), con sus singulares paisajes, que se ha consolidado como una atracción turística nacional para bien del departamento. Más adelante, pasar por San Gil, con su hermoso parque El Gallineral, con su denso bosque para hacer senderismo y turismo de naturaleza, y con el río Fonce para los amantes del canotaje o turismo de aventura. También es el punto de partida para quienes quieran ir a Villanueva y Barichara, otro de los grandes referentes turísticos del país.

Continuar hacia El Socorro, la capital de la provincia Comunera, es muy interesante por su pasado histórico y sus casas coloniales bien conservadas. Es inevitable admirar los paisajes verdes a lado y lado de la vía, con cultivos de café, y hacia el occidente, en la lejanía, contemplar el parque natural La Serranía de los Yariguíes. Seguir hacia Oiba —el pueblito pesebre—, con su hermoso parque bien arborizado y su iglesia, un gran referente colonial. Pasar más adelante por el río Oibita, por el corregimiento de Olival —cielo roto— por sus lluvias y bosques que le dan verdor a sus veredas. Pasar por el río Suárez y, si se quiere, también desviarse para ir a Suaita, municipio también muy bien conservado. Y luego llegar a Barbosa. Hay mucho más por conocer, como Curití, Guapotá, Confines y Guadalupe. Un buen viaje para contemplar singulares paisajes.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí y únase a nuestro canal de Whatsapp acá.
Comentarios

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día