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Sábado 23 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Borrarse para sobrevivir

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La embajadora afro, de Luz Stella Malpica Rodríguez, hace parte de la colección de cuentos de la Cátedra de Estudios Afrocolombianos, de la editorial Tagigo, que significa nuevo amanecer o nueva luz.

Este cuento es la historia de Eufrosina y su hija Guirlelly Cassiani, quienes en busca de oportunidades viajan desde Palenque (corregimiento del municipio de Mahates) hacia Bogotá. Eufrosina busca en la capital el apoyo de su comadre Antonia y se estrella contra una ciudad hostil, pues para conseguir vivienda le exigían regalar a su hija, blanquearse, dejar de ser bulliciosa y no usar turbantes ni trenzas. A pesar del rechazo en varias entrevistas de trabajo, logra sacar adelante a su hija gracias a sus manjares. Eufrosina era una gran trenzadora y cocinera, aunque lo que más me conmueve en su rol como madre es el desafío de sembrar en su hija la idea de patria, identidad y orgullo, que es el único escudo contra el racismo.

Aunque salieron de su tierra natal, el palenque no se iría jamás de Eufrosina. Su hija, Guirlelly, era su patria y quería enseñarle a ser libre en una realidad que no se había despojado de los esterotipos europeos de belleza. Una mujer palenquera debe ser fiel a su identidad y amar lo que mira en el reflejo del espejo. El llamado es a comprender que para ser bellas no es necesario parecerse a nadie más, y esto aplica para todos los contextos. La lucha de Eufrosina no es solo por su hija, es una denuncia contra un contexto que nos obliga a blanquear nuestra identidad para encajar.

Abordar las vivencias de mujeres afrodescendientes víctimas del desplazamiento forzado y la pobreza es resaltar la lucha por mantener la identidad cultural en entornos urbanos. ¿Cuántas eufrosinas vemos a diario en los semáforos o mercados, y qué poco sabemos de sus luchas internas? Al final, la hija de Eufrosina nos representa a todos: el desafío de decidir si seremos lo que el mundo espera o lo que nuestra sangre dicta.

Esta colección de relatos es el resultado de 12 años de trabajo de Luz Stella Malpica, fundadora de Tagigo, una madre que buscaba la manera de crear literatura para empoderar a sus dos hijas. Esta propuesta resignifica el experimento homogeneizador para poner los reflectores sobre la diversidad cultural y racial del país, buscando así transformar vidas y formas de ver el mundo.

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