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Martes 13 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Piero, el dolor lo llevo dentro...

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La muerte de Piero me ha golpeado. Era un argentino fenomenal que, por haber nacido en Gallipoli, era italiano y, además, por su libre albedrío, era colombiano, pues desde que tropezó con nuestra patria, sopesó nuestros aciertos y yerros, se sintió a gusto y pidió formalmente ser admitido como paisano nuestro y lo fue para siempre.

Piero caminó Colombia, anduvo zonas golpeadas por la violencia, compartió temporadas con niños que quedaron huérfanos en nuestro conflicto interno armado, les llevó la ternura de su música, les hizo talleres y proyectos musicales, brindó cultura y esperanza a quienes la violencia rapó el futuro.

Piero, fenomenal grandulón, pacifista de sonrisa grata, amó la justicia social, incomodó a dictadores de extrema derecha; en los fenomenales años 60 compuso “Mi Viejo” sin saber que 60 años después, octogenario ya, tal canción sería entonada por sus hijos y nietos, tierna y quedamente, cuando le llevaban a enterrar.

Piero, genial compositor de “Llegando, llegaste”, “Tengo la piel cansada de la tarde”, “Pedro Nadie”, “Que se vayan ellos”, en 1976 debió salir precipitadamente de Argentina, asilarse en España y allí, exiliado, vivió en un maltrecho molino en Utande, provincia de Guadalajara, en Castilla-La Mancha, donde encontró a un colombiano, Daniel Samper Pizano, con quien compartió angustias, amistad y a través suyo comenzó a entender a Colombia y empezó a quererla; cuando derrocaron a Videla y pudo regresar a su amado sur, decidió venir a estos lares, cada vez con más frecuencia y por más tiempo, anduvo regiones golpeadas por el conflicto interno como el Urabá, el norte del Cauca, San Vicente del Caguán, convivió con niños víctimas de la violencia, les dictó talleres de creación musical, recaudó fondos para las víctimas de la tragedia de Armero, transitó nuestros caminos en “chivas”, en resabiados jamelgos, nos oteó, en Bogotá con 300 niños víctimas de la violencia hizo una exquisita puesta en escena cuya música fue compuesta por los niños, “La Fábula de los Colibríes”, mixtura de música, letra y teatro.

¿Amó a Colombia? Este año, en Buenos Aires, antes de cumplir 81 años, sus hijos le preguntaron dónde quería celebrar su cumpleaños y respondió: en Colombia. Efectivamente, viajó a Bogotá y allí, el pasado 19 de abril, celebró su natalicio… fue el último de su vida.

Piero fue exquisito compositor e intérprete de música que entreteje añoranzas y esperanzas. A él, con morriña, melancólicamente, le digo adiós, paisano, gracias, trovador; en los maravillosos años 60 del siglo XX fuimos el mañana y la esperanza y, pasada la vida, por estas calendas, caminamos lerdo como perdonando el viento…

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