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Martes 13 de octubre de 2026 - 01:00 AM

Recoger llantas, pintar canchas, conseguir camas

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En eso se la pasan ahora algunos concejales de Bucaramanga, olvidando extrañamente que la Constitución y la ley les indican, con carácter de obligatoriedad, unas funciones específicas que rayan con la postura de influencer o presidentes de acción comunal o líderes de barrio. Ha causado grima, preocupación verlos en la calle haciendo videos, solicitando a la administración municipal que pase la EMAB y recoja llantas y ordene la casa.

También con brocha en mano y tres o cuatro saltimbanquis se les ha visto haciendo eco sin rubor alguno; cada uno en la tarea de la demarcación de canchas de baloncesto, microfútbol y hasta con gradas incluidas. También se les recuerda tocando puertas de empresarios locales, pidiendo la donación de una cama para un enfermo especial, que ayude a mitigar los difíciles momentos. Luego de la faena, sin pena se autofelicitan, hacen el video de cierre, lo suben a sus redes y feliz noche.

Cuando esto empezó a suceder, las facultades de derecho de la ciudad bonita prendieron las alarmas y, preocupadas por la ausencia de claridad jurídica de los concejales en lo pertinente a sus funciones originales, pensaron en una gran cruzada pedagógica que frenara la erosión conceptual y relinderara las fronteras. Es para no creer.

Estimado lector, los corporados, bien en el ámbito nacional, regional o local (congresistas, diputados, concejales), tienen como mandato superior dedicar su esfuerzo, su trabajo en dos funciones: la construcción de proyectos de ley, ordenanza o acuerdo y el denominado control político, que es, en últimas, un llamado al foro, al recinto para que respondan con claridad y precisión interrogantes propios del ejercicio de algunas autoridades gubernamentales, como, por ejemplo, el gerente de la EMAB, empresa de aseo, a quien en últimas debió citar o promover citación el concejal de las llantas para que, en ejercicio del control político, diera las explicaciones de rigor, con tareas urgentes para la no repetición. De igual forma procede la citación al director de INDERBU, Instituto de Deporte de Bucaramanga, en lo pertinente al abandono de los escenarios deportivos, y, obvio, al secretario de Desarrollo, a quien en últimas le corresponde la atención social de los desvalidos, de los más necesitados.

Eso de concejales haciendo videos para que recojan llantas, pintando canchas o tocando puertas en pro de una ayuda social es un despropósito. El camino es el control político, honorables concejales, no el video de influencer ni la foto con el enfermo en la cama. ¡Sin palabras!

Desde esta columna de opinión hacemos el respetuoso llamado a ejercer en el Concejo de Bucaramanga las funciones que le son propias. La Bonita lo merece.

Nota: señor alcalde de Bucaramanga y señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo, no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.

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