El río de Oro es una vena acuífera de vital importancia para los habitantes del área metropolitana desde el siglo XVI, cuando, a raíz del auge de la explotación de oro en su cauce, se asentaron poblaciones en la planada de Macaregua, lugar donde finalmente se fundó el actual municipio de Girón.
Sin embargo, a pesar de su importancia histórica, geográfica y ambiental, la elevada contaminación del río de Oro es un grave problema que aún no ha tenido solución. Durante décadas, las aguas residuales de los municipios del área desembocaron en este río, convirtiendo la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) del río de Oro en una necesidad ambiental y sanitaria urgente para los residentes del área metropolitana.
Esta planta de tratamiento se proyecta con una capacidad para 2.080 litros de aguas residuales por segundo, equivalentes a 180 millones de litros diarios, y beneficiaría a más de un millón de habitantes de Bucaramanga y Girón. Además, se estima que permita tratar cerca del 99 % de las aguas residuales de Bucaramanga y el 100 % de las de Girón, reduciendo significativamente la contaminación que hoy recibe el río de Oro.
A pesar de su gran importancia, el proyecto de la PTAR requiere recorrer un largo camino para que sea una realidad. Aunque ya se ha avanzado en algunos aspectos importantes, como los estudios y diseños, la licencia ambiental y la expedición del documento CONPES 4173 que declaró su importancia estratégica, contemplando aportes de la Nación por aproximadamente $1,29 billones entre 2027 y 2035, aún se requieren otros trámites indispensables para su concreción.
A la fecha, aún están pendientes la viabilidad financiera definitiva, los trámites prediales, el concepto técnico favorable del Ministerio de Vivienda y la definición del mecanismo para ejecutar el proyecto, teniendo como alternativas el desarrollo de la obra por etapas o acudir a una alianza público-privada.
Es precisamente aquí donde las instituciones deben poner el acelerador, evitando que la complejidad técnica y administrativa del proyecto se convierta en una justificación permanente para seguir aplazando esta imprescindible obra.
Por ello, es indispensable seguir uniendo esfuerzos regionales para jalonar los recursos necesarios que requiere la construcción de la PTAR, máxime teniendo en cuenta la disposición que ha manifestado el Gobierno nacional para apoyar este proyecto.
Así, las próximas administraciones municipales, que serán elegidas en el 2027, junto con el EMPAS y la CDMB, tendrán el reto y la responsabilidad de sacar avante la construcción de la PTAR del río de Oro como prioridad en la agenda de proyectos de infraestructura del departamento. La recuperación del río de Oro exige voluntad política, gestión institucional y, sobre todo, una ciudadanía activa que no permita que este proyecto siga quedando rezagado.












