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Eduardo Pilonieta Pinilla
Viernes 06 de junio de 2025 - 01:00 AM

¿Y nosotros qué?

Ha sido tal su conducta que ya es famoso internacionalmente por su modo de hablar, por las sandeces que dice, hasta el extremo de ser la burla en muchos medios de comunicación internacionales.

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No es necesario ser un genio para poder ver cómo el país va camino al caos debido a la pésima manera como está siendo gobernado o mejor, porque al parecer no está gobernado, excepto cuando de llevarlo loma abajo se trata.

Tenemos el peor presidente en muchos años, no solo por la forma como maneja el poder sino y lo más grave, por su condición personal, por su comportamiento como simple ciudadano, cuando por ser el primer mandatario de la nación debiera ser, o por lo menos parecerlo, discreto en su vida personal.

Ha sido tal su conducta que ya es famoso internacionalmente por su modo de hablar, por las sandeces que dice, hasta el extremo de ser la burla en muchos medios de comunicación internacionales.

Sus alocuciones públicas están más plagadas de odio hacia lo que él llama la oligarquía, incentivando al pueblo raso a que sean ellos los que definan el modelo de gobierno que se debe implementar según él aconseja.

Cada vez más se pone de manifiesto cómo maltrata a todo el mundo, incluso hasta al mismo pueblo que dice defender, al que está dejando sin salud, al que le subió desmedidamente el precio de los combustibles, al que le quitó el subsidio estudiantil, al que le acabó el programa Mi Casa Ya y está acabando lentamente con la joya de la corona, Ecopetrol, ignorando el aporte que la misma hace al patrimonio nacional.

Lo único que parece preocuparle son sus amigos guerrilleros a quienes les ha facilitado su accionar criminal debilitando la fuerza pública, única institución que puede hacerles frente tratando de atajar su avance acelerado, ese que hoy les ha permitido hacer presencia en la mayor parte del país.

Todo esto lo está haciendo de frente al país que mira con estupor lo que está sucediendo sin que pareciera preocuparle la situación, enfrascado en esa lucha de intereses personalísimos puesta en juego frente al proceso electoral que nos está llevando por el mismo camino que siguiera Venezuela cuando Chávez se presenta en su primera reelección, sin una oposición que pudiera hacerle frente, lo que le permitió atornillarse a ese poder que aún asfixia al pueblo venezolano.

Nos corresponde a todos reclamar sensatez política en la selección de la persona que va a enfrentar al gobierno en la próxima elección presidencial, porque por el lado oficial se nombran dos o tres candidatos, pero por el de la oposición se habla de aproximadamente sesenta interesados en llegar a enfrentarlo.

Ojalá no nos toque llorar como cobardes lo que no fuimos capaces de defender como valientes.

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