
Esta es una sabia pregunta para conocerte sin autoengaños y poder mejorar: ¿Qué me carcome por dentro?
Después de una charla me dice una joven de unos 31 años en un teatro: “Estoy muy mal y sin ganas de nada.
Alguien me ha humillado y maltratado sin piedad y no puedo ni quiero perdonarlo, ¿me puede ayudar?”.
¡Ay, Dios mío! Siempre que me confiesan algo así mi corazón se arruga y busco la fuente de la compasión.
No es fácil perdonar cuando quien nos hiere es un ser cercano al corazón como un familiar o la pareja.
Pero si decretas “no puedo ni quiero”, tú mismo cierras con candado las puertas de la prisión en la que te encierras.
Una prisión emocional de la que sales si comprendes que el otro es un ser en inconsciencia y que tú sin perdón sufres y te enfermas.
Si estás como esa joven busca en internet videos de perdón. Si quieres te sirve mi libro La magia del perdón. Sal de la prisión.
Lo que sigue no te lo dicen en una religión, pero ojalá lo pienses y lo acojas porque ilumina la existencia: hay dos clases de familia: familia sanguínea y familia espiritual. Te voy a hablar sobre la segunda y tomas lo que te sirva.
Somos parte de un grupo de espíritus que pueden llamarse almas afines o espíritus compañeros.
Ese gran grupo de espíritus es una “familia espiritual” y con una guía celestial hacen sus planes de vida de lo más importante.
Con ellos eliges familia, pareja, hijos o no, mejores amigos, seres que te van a pulir, algunas crisis, país, profesión y tu regreso o muerte.
Dios no está decidiendo sobre eso, porque allá y acá te da libertad para planear tu evolución en consciencia.
Si esto te llama la atención lee con mente abierta el libro “El plan de tu alma”, de Robert Schwartz. Te iluminará e inspirará.
Es una realidad que disipa dudas y te explica bien para qué estás acá y para qué afrontas pruebas o aprendizajes exigentes. No lo manda Dios.











