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Hernán Clavijo Granados
Domingo 06 de julio de 2025 - 01:00 AM

Volver a comenzar

Volver a empezar puede tomar tiempo. No es inmediato, no ocurre de un día para otro, y no basta con el deseo. Requiere claridad para saber hacia dónde queremos ir, y requiere esfuerzo para sostener el rumbo.

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Volver a comenzar. Tres palabras que pueden sonar simples, incluso alentadoras, pero que encierran un proceso profundo, incómodo y, muchas veces, largo. Hoy quiero hablar desde ahí: desde la necesidad —y también la dignidad— de aceptar que no siempre hicimos las cosas bien, que no siempre estuvimos a la altura, y que, aun así, tenemos el derecho y el deber de volver a intentarlo.

Empezar de nuevo no es dar un paso hacia adelante sin mirar atrás. Es, por el contrario, mirar el camino recorrido con honestidad, identificar los errores, los momentos en los que fallamos, las decisiones que lastimaron, los silencios que dolieron. No para flagelarnos ni

quedar atrapados en la culpa, sino para aprender. Porque solo se aprende del error que se reconoce.

Volver a comenzar también es asumir la tarea —nada fácil— de reparar. A veces el daño fue hacia otros, a veces hacia nosotros mismos. Pedir perdón, restituir, enmendar. No hay borrón y cuenta nueva. No hay un nuevo comienzo sin asumir las consecuencias de lo que hicimos mal. Es allí donde se fortalece el carácter y se cultiva la humildad.

Pero volver a comenzar también es un acto de fe. Es creer que podemos hacerlo diferente.

Es darnos un voto de confianza. Y también darlo a quienes, como nosotros, han caído y desean levantarse. Porque nadie reinicia desde la perfección. Lo hace desde la convicción de que se puede cambiar.

Volver a empezar puede tomar tiempo. No es inmediato, no ocurre de un día para otro, y no basta con el deseo. Requiere claridad para saber hacia dónde queremos ir, y requiere esfuerzo para sostener el rumbo, incluso cuando las circunstancias no ayudan o cuando las dudas regresan. Pero si hay una voluntad firme y un propósito bien definido, el nuevo inicio no solo es posible, sino transformador.

Son muchas las veces que he tenido que volver a comenzar. Y si algo he aprendido, es que empezar de nuevo no es fracasar; es crecer. En este proceso es importante mirarse con compasión, pero también con responsabilidad. Solo de esta manera podemos abrir espacio para algo mejor, menos cargado de lo que alguna vez fuimos y más alineado con lo que realmente somos y queremos ser.

A veces, lo más valiente que podemos hacer no es seguir como si nada hubiera pasado, sino detenernos, reflexionar y tomar la decisión de empezar distinto. Hoy miro hacia adelante y tengo la fe puesta en que es posible volver a comenzar.

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