Publicado por: Hortensia Galvis Ramírez
Las investigaciones del “Proyecto de Consciencia Global” de la Universidad de Princeton han comprobado la existencia del “Campo Unificado de Consciencia”, descrito por muchos antiguos maestros espirituales y sabios. Con una red planetaria de magnetómetros, que monitorean la ionosfera, ellos miden continuamente las ondas de plasma que circundan la Tierra y han obtenido pruebas de que, no solo existe ese campo unificado, sino que este se altera cuando muchas personas se enfocan simultáneamente en enviarle una petición emocionalmente muy sentida. Proyectemos entonces, a ese campo unificado, nuestro profundo anhelo de paz y tendremos la posibilidad de apaciguar tanta violencia, plasmando en cada consciencia la energía que incline sus pensamientos hacia la armonía y la cooperación cancelando el impulso hacia dominar y competir.
Por décadas el Instituto HeartMath, con 14 sensores alrededor del planeta, se ha encargado de medir la resonancia Schumann (frecuencia del espectro electromagnético de la Tierra) y tiene evidencia científica de que las ondas cerebrales de humanos y mamíferos vibran en la misma frecuencia y se retroalimentan mutuamente. La frecuencia Schumann ha sido siempre una constante de 7,83 hercios, pero desde junio del 2014 se ha venido acelerando. Ese ascenso sorprendente posiblemente incide también en la aceleración del tiempo que venimos percibiendo.
En estos días estamos entre dos eclipses, uno de sol y otro de luna (14 y 28 de octubre), y la energía que tanto la Tierra como nuestros cuerpos recibe es más concentrada que de costumbre y de frecuencias más elevadas. Muchos están experimentando los llamados síntomas de la ascensión, entre otros: fatiga intensa, dolores de cabeza, dolores en el cuerpo, dificultad para concentrarse, trastornos en el sueño que pueden ser: o dificultad para quedarse dormido, o lo contrario, sueño a deshoras. Cuando se estabilice la frecuencia de la Tierra en los 40 hercios habremos alcanzado una octava superior y se habrá completado el salto dimensional que está en proceso. Vienen cambios profundos, para el planeta y para nuestros cuerpos, que tendrán que adaptarse a una nueva realidad. Observémoslos con reverencia y gratitud porque están gestando un nuevo paraíso terrenal que llamaremos “la Nueva Tierra”.










