Publicado por: Hortensia Galvis Ramírez
Según el científico y escritor Stephan Harding: “La evidencia científica sugiere que las fluctuaciones en la temperatura en la Tierra son causadas por pequeños cambios en la luminosidad del sol. La Tierra gira a su alrededor en una órbita cuyos ciclos tienen duración de 100.000 años en los que esa órbita se expande hasta tomar forma circular y se contrae adoptando el aspecto de un huevo. Así, nuestra distancia al sol es alterada en un 2 %, no parece mucho, pero esta diferencia es la causa de la alternación de ciclos glaciales e interglaciales”.
Nuestro sol tiene una edad aproximada de 4,500 millones años y le quedan otros tantos por vivir. En su primera etapa era una estrella amarilla mucho más pequeña, pero fue creciendo y aumentando su poder hasta hacerse mas blanca y brillante, como ahora la conocemos. En nuestro tiempo la evolución del sol no se ha detenido, precisamente ahora, después de haber transcurrido para nosotros cuatro ciclos (cada uno de 26.000 años) el sol está en proceso de convertirse en una magnífica estrella de quinta dimensión y llevará consigo a su cohorte de planetas y lunas.
Para dar ese salto cuántico a quinta dimensión se necesita que nuestra frecuencia vibratoria suba de 7.8 hercios a 40 hercios y para ello el universo nos apoya. En agosto del 2020 el telescopio Fermi de la NASA detectó la entrada de rayos gama que impactaron primero al sol y luego a la Tierra. “Ese estallido duró solo un segundo, pero traía el poder de 14 millones de veces la energía liberada por toda la Vía Láctea” explicó el PHD Tomás Ahumada de la NASA. También, como preparación, desde la década de los 80 el sol nos ha estado enviando periódicamente gigantescas eyecciones de masa coronal, como la serie que impactó la Tierra entre el 22 y el 25 de enero de este año, que causó 238 sismos en Alaska, dos de magnitud 7.1 y 7.3 en China e incontables temblores menores alrededor del planeta, incluyendo el de Bucaramanga, con magnitud 4.9. Ahora estamos en el punto máximo del ciclo solar de 11 años, que es cuando las manchas solares y las eyecciones de masa coronal se multiplican. Todo está listo para que ocurra el esperado flash solar definitivo, que nos eleve la frecuencia vibratoria lo necesario para situarnos en la galaxia como un sistema solar de quinta dimensión.










