El área metropolitana de Bucaramanga tiene hoy un reto que no admite más improvisaciones: planear y ejecutar las obras que realmente necesita una región que crece, que se mueve cada vez más y que, al mismo tiempo, enfrenta problemas de movilidad que parecen convertirse en parte del paisaje.
Bucaramanga, Floridablanca, Girón y Piedecuesta no pueden seguir pensando sus obras como si fueran cuatro municipios independientes. Lo que ocurre en una ciudad termina afectando a las otras. El tráfico, el transporte público, las vías, los intercambiadores y el crecimiento urbano no conocen fronteras administrativas.
Entre los proyectos más importantes aparece el Anillo Vial Externo Girón-Piedecuesta, una obra que podría convertirse en una alternativa fundamental para descongestionar corredores que hoy soportan buena parte del tráfico metropolitano. También están las obras del tercer carril, los proyectos viales de Bucaramanga, la modernización del transporte y las inversiones en espacio público.
Pero aquí aparece la pregunta que deberíamos hacernos: ¿estamos construyendo pensando en los próximos veinte años o simplemente tratando de solucionar los trancones de hoy?
No se trata de desconocer las obras que se están proyectando o ejecutando. Por el contrario, hay que reconocerlas y exigir que se terminen bien, a tiempo y con transparencia. El problema aparece cuando cada administración presenta sus proyectos como grandes soluciones y, al final, el ciudadano sigue enfrentando los mismos problemas siempre.
Una ciudad no se transforma solamente inaugurando intercambiadores. Se transforma cuando existe una visión integral de movilidad, transporte, vivienda, servicios públicos, espacio público y desarrollo económico.
Y aquí el Área Metropolitana tiene una responsabilidad enorme. No puede limitarse a coordinar reuniones mientras cada municipio jala para su lado. Necesitamos una verdadera agenda metropolitana, con prioridades claras, recursos definidos y cronogramas que puedan ser vigilados por los ciudadanos.
También sería conveniente revisar cuánto nos han costado las obras que quedaron a medias, las que se demoraron más de lo previsto y aquellas que terminaron siendo modificadas varias veces. Porque cada peso público mal utilizado es un peso que deja de invertirse en una solución necesaria.
Bucaramanga y sus municipios vecinos tienen talento, recursos y capacidad para convertirse en una de las regiones mejor conectadas del país. Pero debemos pensar en grande y utilizar los medios modernos de transporte, especialmente aquellos que utilizan energías no contaminantes. Porque los ciudadanos ya no preguntan solamente ¿qué obra van a hacer? ¿cuándo la van a terminar y cuánto nos va costar?
Ñapa: quienes vivimos el pasado martes el día sin carro, pudimos observar que, por su horario, los ciudadanos metropolitanos madrugaron a utilizar sus vehículos contaminantes, y en los autorizados no se incluyeron los híbridos que cuentan con una capacidad para circular cerca de 100 km diarios son de menor capacidad, suficientes para circular sin contaminar. Importante promover su venta. Los taxis no son eléctricos. Da lo mismo Chana que Juana.













