Publicado por: Marc Eichman
Lo importante no es el dinero, es lo que se puede hacer con él. Para permanecer en el poder, el dinero es lo central. Bien lo saben las empresas electorales de congresistas, diputados y concejales que invierten sumas impresionantes para hacerse elegir, dinero que mediante ningún emolumento legal recuperarían.
La ley colombiana, entendiendo la importancia de evitar que los políticos armen un negocio, impone topes a las campañas. Un concejal de una ciudad con censo electoral superior a 5 millones tiene un tope de financiación de $ 21.245.808.221, equivalente a 1000 salarios mensuales. Su ingreso, si es elegido es de 48 salarios. A menos de genere otros ingresos no declarados, un concejal recupera solo el 5% del tope máximo invertido en una campaña.
Esta, la razón por la cual los congresistas ceden a las presiones del gobierno en los proyectos de reforma, también aplica a las campañas a presidencia. Para este puesto el tope electoral fue de $40.000 millones en 2021 y en parte estos dineros son regresados al candidato a razón de $3.500 por voto.
La realidad es que si el tope de una campaña para concejal es de $21.000 millones, $40.000 millones de pesos parecen poco para una campaña a la presidencia, que requiere despliegue nivel nacional. Sin embargo son las reglas de juego y las campañas deben cumplirlas, independientemente de lo ocurrido en la campaña de Gustavo Petro con respecto a la investigación por volarse los topes electorales.
Hoy lo que más preocupa es el dinero que el gobierno utilice para la campaña presidencial del 2026. Primero, gran parte de las iniciativas legislativas promovidas por Petro tienen como resultado que el gobierno acumule más dinero de los colombianos. El mismo presidente Petro ha manifestado que el punto no negociable de la reforma pensional es el monto que pasa de los fondos privados a control estatal por medio de Colpensiones y, que el presupuesto de la salud sea controlado por el gobierno.
Segundo, está claro que, independientemente de que ya pasó una reforma tributaria, el gobierno ha estado hablando de aumentar el endeudamiento del Estado y de otra reforma fiscal. Más apetito por dinero.
Tercero, la ejecución del presupuesto por parte de este gobierno no ha sido eficiente ni siquiera en el giro de subsidios, lo cual ha hecho que el petrismo está acumulando fondos para las elecciones de 2026. En otras palabras, todo indica que el manejo financiero de la Colombia de hoy apunta a perpetuarse en el poder.










