Por Jorge Castellanos Pulido.

Publicado por: Jorge Castellanos Pulido
La conflictiva realidad económica, política y social que vive Colombia, son una demostración del clamor popular por los cambios estructurales al Estado y a la sociedad colombiana, especialmente por las reformas sociales con apertura de oportunidades al derecho fundamental a la educación de calidad para todos.
La proliferación de violencias de todo tipo representa el acumulado represivo y excluyente que ha surgido de las falsas promesas de leche y miel que traerían el modelo neoliberal de libre mercado. Tales promesas están cuestionadas por las condiciones de desigualdad, dependencia y violencias que han impuesto. Es sabido su oposición a una sociedad de derechos, moderna y socialmente igualitaria; además han puesto en alto riesgo la existencia del planeta en sus relaciones de explotación con la naturaleza.
Asistimos a la emergencia de nuevos paradigmas sobre la sociedad y el desarrollo, así como al surgimiento consecuente de nuevos sentidos para la educación. Estas transformaciones responden a un momento histórico que recolocan la educación, inspirados en la construcción de nuevas sociedades más productivas, justas y democráticas.
La movilización social por el cambio en el contexto de nuevos pensamientos y escenarios, ocupan un lugar central en los debates sobre la calidad educativa, las reformas y los proyectos educativos nacionales. En ese sentido, emergen con fuerza las crisis políticas derivadas de la multipolaridad y sus influencias sobre la humanidad.
También la investigación representa la oportunidad para construir el pensamiento propio, desde el sur, en su propósito de integrar la naturaleza y sentido humano en su paradigma por la dignificación de la vida. De mantener la educación tradicional y no dar curso a la reforma educativa, es posible que, pese a los esfuerzos del estado colombiano por incrementar el presupuesto nacional a la educación, continuarán registrándose los malos resultados educativos y sin posibilidades de mejorar nuestro potencial económico, tecnológico y científico.
Colombia está en deuda con su futuro de progreso y paz. Necesitamos una nutrida comunidad científica suficientemente preparada para superar los desafíos que presenta la sociedad del conocimiento en el actual contexto de globalización y construcción de alternativas sostenibles a la crisis global de sociedad.

De mantener la educación tradicional y no dar curso a la reforma educativa, es posible
que, pese a los esfuerzos del estado colombiano por incrementar el presupuesto nacional
a la educación, continuarán registrándose los malos resultados educativos y sin
posibilidades de mejorar nuestro potencial económico, tecnológico y científico.
Colombia está en deuda con su futuro de progreso y paz. Necesitamos una nutrida
comunidad científica suficientemente preparada para superar los desafíos que presenta la
sociedad del conocimiento en el actual contexto de globalización y construcción de
alternativas sostenibles a la crisis global de sociedad.









