Tanto el Gobierno como la Fiscalía deben, de una vez por todas, asignar los recursos necesarios, pero sobre todo despertar la voluntad oficial hasta ahora insuficiente, no solo para evitar que se consumen más crímenes contra los sindicalistas, sino para limpiar de impunidad los cientos que se han cometido.
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Durante el año 2011, Colombia mantuvo el vergonzoso título de ser el país donde más son asesinados sindicalistas en el mundo entero.
La noticia, alarmante desde donde se mire, confirma que todavía es muy largo el camino para que a este país lo dejen de ver en la comunidad internacional como a una sociedad de salvajes, a pesar de las mejoras evidentes en los últimos años en materia de inseguridad y violencia.
Es que si bien delitos como el secuestro y los asesinatos por cada 100 mil habitantes han disminuido ostensiblemente, a pesar de lo que se diga, la pertenencia a organizaciones sindicales, respetadas en la mayoría de las naciones del planeta y amparadas por la ley, aquí, por el contrario, significan en muchas ocasiones una condena a muerte.
Condena a muerte por parte de organizaciones delincuenciales que insisten todavía en confundir sindicalismo con subversión o peor aún, que cual fundamentalistas de extrema derecha, persisten en confrontar ideas y posturas políticas con atentados y homicidios.
Así las cosas, el Estado colombiano, y más concretamente sus ramas Ejecutiva y Judicial, están en la obligación de ocuparse del problema como lo exigen las circunstancias.
O en palabras más precisas, tanto el Gobierno como la Fiscalía deben, de una vez por todas, asignar los recursos necesarios, pero sobre todo despertar la voluntad oficial hasta ahora insuficiente, no solo para evitar que se consumen más crímenes contra los sindicalistas, sino para limpiar de impunidad los cientos que se han cometido hasta el momento.
Y sí, es cierto que si bien en el 2010 fueron asesinados 51 miembros de sindicatos, cifra que disminuyó el año pasado a 27, esta aún alcanzó para ser considerada la nación con más homicidios de sindicalistas en el planeta. De hecho, en este año que apenas comienza, ya fue ultimado uno de ellos.
En resumidas cuentas, en Colombia se ha avanzado en el tema de Derechos Humanos, tal como lo reporta Humans Right Watch. Sin embargo, la situación en ese sentido y particularmente para el caso de los sindicatos se encontraba tan degradada, que aún a pesar de las mejoras, todavía el país ocupa los primeros puestos de ignominia.










