Nombres como el de Horacio Serpa, Doris Vega, Mauricio Aguilar o Bernabé Celis, todos estos senadores que votaron en contra de los ciudadanos para aumentarles los impuestos, deben ser recordados por su proceder el día de los comicios y no premiarlos con su reelección.

Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Transcurridas apenas dos semanas de este 2017, la gran mayoría de los colombianos ya comenzó a sentir las alzas en los precios de diferentes productos, incluidos bienes de consumo básico, primordialmente por dos razones: la alta inflación del año pasado y la reforma tributaria aprobada en los últimos días de diciembre.
Sobre el repunte de la inflación es ya mucho lo que se ha comentado y sus causas están ya identificadas; pero sobre el alza de los impuestos propuesta por el Gobierno de Juan Manuel Santos y avalada por el Congreso, sí son varios los aspectos que hay por discutir.
El primero, es que no se puede dejar de tener en cuenta ni por un minuto, que se trata de un alza de impuestos infame e inconveniente.
Inconveniente, porque no podría haber sido promulgada en peor momento, sobre todo al tener en cuenta los tiempos difíciles que en materia económica atraviesa el país y que con seguridad plena la reforma lo único que logrará es complicar más.
E infame, porque fue presentada con argumentos muy pobres y hasta falaces por parte de un ministro de Hacienda cuestionado. Pero sobre todo, porque no tiene justificación moral desde ningún punto de vista, que un país cuyo sector público está totalmente carcomido por la corrupción, que todas las semanas gene-ra escándalos sobre las defraudaciones al presupuesto que gozan de impunidad absoluta, haya decidido una vez más obligar a los contribuyentes a pagar más tributos sin haberse pronunciado ni siquiera de manera tímida o manifestado voluntad alguna de luchar contra esa catarata de vicios que mantiene al presupuesto nacional con cifras en rojo.
Sin embargo, todo lo anterior pertenece ya al pasado y lamentablemente resulta imposible de modificar.
No obstante, lo que sí se puede cambiar es el futuro y la mejor manera de hacerlo es en las próximas elecciones, en las que particularmente para el Congreso, los colombianos deberían acudir a las urnas con lista en mano, pero no para saber los candidatos por los que depositarán su voto, sino todo lo contrario.
Sí. Nombres como el de Horacio Serpa, uno de los líderes del Partido Liberal, Roberto Gerlein del Conservador, o para hablar de más santandereanos como Doris Vega, Mauricio Aguilar o Bernabé Celis, todos estos senadores que votaron en contra de los ciudadanos para aumentarles los impuestos, deben ser recordados por su proceder el día de los comicios el próximo año y no premiarlos con su reelección.
Sólo así, mediante el castigo electoral, es que Colombia algún día podría gozar de una clase política que piense verdaderamente en quienes representa y no en sus principales beneficios politiqueros y patrimoniales.










