A pesar de las protestas internacionales, de las marchas populares mayoritarias enfrentadas a una represión violenta, una minoría abiertamente corrupta, fuera de tiempo y totalmente inepta para gobernar lo está y seguirá haciendo en el futuro, no se sabe hasta cuándo
Publicado por: REDACCIÓN EDITORIAL
Define el Diccionario de la Real Aca-demia Española la palabra dictadura como un “Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”, descripción que no podría ser más preci-sa para sintetizar la situación que se vive en Venezuela. Y particularmente, luego de la jornada electoral abiertamente ilegal, ilegítima y espuria que el chavismo llevó a cabo hace menos de dos días.
Dos días en los que ha subido el nú-mero de muertos por la violencia del ré-gimen, que sobrepasa los 18 apenas en estas horas y que se suman a los más de 100 que han provocado las fuerzas del Estado en su afán por contener los esfuerzos de la oposición democrática por evitar la consolidación de la dictadura.
De hecho, hay quienes consideran incluyendo a este espacio editorial, que ese sistema de gobierno represor de las libertades y responsable de la debacle económica de la nación más rica en recursos naturales de este continente, ya operaba al otro lado de la frontera desde antes de la Constituyente madurista. Las características de la dictadura ya inundaron a Venezuela desde hace años.
No obstante, con la consumación de la arbitraria Constituyente el domingo pasado, la dictadura quedó oficialmente instaurada.
Es así como de aquí en adelante puede esperarse cualquier cosa en la nación vecina, ya que a pesar de las protestas internacionales, de las marchas populares mayoritarias enfrentadas a una represión violenta, una minoría abiertamente corrupta, fuera de tiempo y totalmente inepta para gobernar lo está y seguirá haciendo en el futuro, no se sabe hasta cuándo. Y es que si un elemento de la democracia quedó definitivamente enterrado junto a las libertades individuales hace 48 horas en Venezuela, es la posibilidad de unas elecciones libres.
El chavismo destructor, deshonesto e incapaz, no está dispuesto a salir del po-der a pesar de no tener el apoyo popular así como tampoco el reconocimiento in-ternacional. Esa es la realidad que deben enfrentar y actuar acorde tanto la oposición como los demás países incluida Colombia, para la que los efectos de la situación no solo se vienen sintiendo desde hace meses, sino que se incrementarán exponencialmente.













