Publicado por: Carlos Guillermo Martínez Gómez
Al mismo tiempo que preocupa la pésima calidad del aire en la ciudad y el área metropolitana, aumenta la solicitud de los ciudadanos a las entidades responsables para intentar respuestas prontas al problema del que todos los ciudadanos somos testigos y víctimas. Empezando por lo básico: tener los equipos necesarios para medir la calidad del aire. Desde hace años venimos respirando un aire cada vez más cargado de partículas contaminantes que, como se ha comprobado, causan daño en la salud de las personas, temporalmente para algunos y permanentes para otros. La alta carga de elementos nocivos en el aire, más los olores repulsivos que con inusitada frecuencia se perciben, se han convertido en una trágica y fastidiosa realidad cotidiana para nosotros.
Lo que se espera, en primera instancia, es que quienes están respondiendo por esta alerta en el aire que respira más de un millón de personas en cuatro municipios, la alcaldía de Bucaramanga, por medio de la subsecretaría de Medio Ambiente de Bucaramanga, además de la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, y el Área Metropolitana de Bucaramanga, AMB, basados en estudios y mediciones históricas, tomen las decisiones que nos permitan mejorar ambientalmente en el corto, pero también en el mediano y largo plazo.
La preocupación general se basa en que, una vez más, como tantas en el pasado reciente, ante el agravamiento de las condiciones del aire en el área metropolitana, la medida a la que se apela de inmediato es a la restricción a los automotores, que, si bien puede aliviar de momento la carga de material particulado en el ambiente, pierde su efecto solo unas pocas horas después de que se levanta la restricción o, como se ha visto en varias jornadas de ‘Día sin carro’, incluso no decrece la contaminación solo por esta razón. Sería tranquilizador ver que las autoridades muestran nuevos elementos de estudio, nuevos datos sobre el estado medioambiental que tenemos hoy y que, por eso mismo, conozcamos e implementemos nuevas y mucho más eficaces medidas, porque así lo requiere la salud de las personas, en primer lugar.
Solo con aumentar o modificar el pico y placa no nos va a mejorar la calidad del aire; hasta ahora esa medida solo sirvió para acelerar peligrosamente el crecimiento del parque automotor y, por ende, la contaminación. Tenemos que pensarnos en un espacio y un tiempo más amplios, pues los asuntos del medio ambiente suelen cumplir ciclos lentos y muy difíciles de revertir una vez los daños se han causado.











