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Editorial
Viernes 21 de marzo de 2025 - 12:10 AM

El grave problema social de los “habitantes de calle”

Los separadores de la carrera 15 se han convertido en dormitorios improvisados, especialmente en las abandonadas estaciones de Metrolínea que hoy son usadas para todo tipo de actividades, mientras que ciertas calles del centro, en horarios nocturnos y durante los fines de semana, han dejado de ser seguras.

Publicado por: Editorial

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El crecimiento del número de habitantes en situación de calle en el Centro de Bucaramanga ha desatado una verdadera crisis que afecta la convivencia, la seguridad y la calidad de vida de quienes residen y trabajan en la zona. Comerciantes y vecinos han denunciado reiteradamente la ocupación de parques, andenes y entradas de locales comerciales por personas que buscan refugio en la vía pública. Esta situación ha derivado en conflictos, consumo de sustancias psicoactivas y acumulación de basuras, generando un ambiente de inseguridad e insalubridad que exige una intervención urgente.

La preocupación de los ciudadanos no es infundada. Los separadores de la carrera 15 se han convertido en dormitorios improvisados, especialmente en las abandonadas estaciones de Metrolínea que hoy son usadas para todo tipo de actividades, mientras que ciertas calles del Centro, especialmente en horarios nocturnos y durante los fines de semana, han dejado de ser seguras. Peleas, hurtos y el deterioro del espacio público, hoy forman parte del panorama que los residentes de esta zona de la ciudad deben enfrentar diariamente.

Sin embargo, la respuesta a esta situación no puede limitarse a medidas de expulsión o represión. Como lo han señalado los mismos residentes y muchos comerciantes del Centro, el problema de las personas en situación de calle es, ante todo, una cuestión social y en algunos casos, de orden humanitario. Muchas de estas personas enfrentan condiciones de extrema vulnerabilidad, marcadas por la pobreza, el desempleo, el consumo problemático de sustancias o enfermedades mentales, ante lo cual es imperativo que la Alcaldía refuerce e implemente estrategias que hagan énfasis en la inclusión, la rehabilitación y la atención integral, que brinden soluciones reales y sostenibles.

Si bien la administración municipal ha anunciado la puesta en marcha de brigadas y programas sociales para abordar la situación, lo cierto es que el problema persiste y requiere un enfoque más ambicioso, constante y coordinado. Se necesita la apertura de albergues con servicios de salud y asistencia psicológica, así como programas de capacitación y reinserción laboral. Así mismo, es fundamental articular esfuerzos con instituciones públicas y privadas para ofrecer oportunidades reales de recuperación a estas personas.

A su vez, la seguridad y el orden en el Centro de la ciudad deben ser garantizados mediante patrullajes constantes, recuperación de espacios públicos y el fortalecimiento de la presencia institucional. No es aceptable que los residentes y comerciantes tengan que vivir en medio del temor y la incertidumbre por la falta de control en ciertos sectores.

Bucaramanga es una ciudad con una vocación solidaria y humanitaria, y esta crisis debe ser atendida con políticas que conjuguen firmeza y sensibilidad. En ningún caso se trata de criminalizar la pobreza, sino de abordar sus causas estructurales con acciones eficaces.

Es el momento propicio para que la administración local pase de los anuncios a la ejecución de estrategias integrales que beneficien tanto a la población vulnerable como a la ciudadanía en general. El Centro de Bucaramanga debe ser un espacio para el desarrollo y el turismo, y no para el abandono y la indiferencia.

Publicado por: Editorial

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