Publicado por: Editorial
La cita con las urnas del próximo 8 de marzo constituye un momento político determinante para el futuro inmediato de Colombia y, por consiguiente, para el destino de Santander. Ese día, la ciudadanía no solo elegirá a sus representantes en el Senado y la Cámara, sino que también podrá definir los candidatos presidenciales mediante consultas interpartidistas. La complejidad del tarjetón exige una participación no solo masiva, sino bien informada y nuestro deber regional y nacional es enfrentar este proceso con la mayor seriedad y preparación.
Para que el sufragio sea verdaderamente libre, consciente y constructivo, es importante que los santandereanos exijamos y busquemos la mejor información sobre quienes aspiran a representarnos. La elección legislativa en el departamento es diversa, con catorce listas compitiendo por la Cámara, lo que refleja un abanico de opciones que debe ser analizado con detenimiento. De igual modo, debemos comprender las propuestas de los aspirantes a la Presidencia que estarán midiéndose en la votación de consultas interpartidistas.
Es comprensible que el ruido de la polarización, los hechos escandalosos, las noticias sobre corrupción o las recientes controversias en la organización de las consultas causen desaliento en los electores, sin embargo, la abstención no es la respuesta, al contrario, es la rendición, pues cuando los ciudadanos se apartan de las urnas, abren la puerta a intereses oscuros y debilitan aún más la ya frágil salud de nuestra democracia. El antídoto contra la disfuncionalidad política es, precisamente, la participación masiva y reflexiva.
Esta participación resulta urgente para Santander, un departamento que vive una paradoja inaceptable, pues ostentamos la cuarta economía del país, un dinamismo y una pujanza envidiables, pero seguimos padeciendo atrasos críticos en nuestra infraestructura vial más vital, por citar un solo aspecto del problema. Los lentos y peligrosos trayectos hacia Bogotá, Málaga, Barrancabermeja o Cúcuta son el símbolo tangible de un desarrollo truncado. Este rezago es, en buena medida, el resultado de sucesivas bancadas incapaces de presentar una voz unida y firme para defender los intereses regionales en Bogotá.
Por ello, el voto del 8 de marzo debe favorecer a quienes presenten proyectos concretos para sacar a Santander adelante. Un voto que, al elegir congresistas, piense en su capacidad para trabajar en bloque por la región. Un voto que, al participar en las consultas, entienda que está definiendo un debate presidencial que queremos que se centre en los problemas fundamentales del país.
Frente a esta responsabilidad, Vanguardia sigue su compromiso de contribuir a una participación consciente, informada y positiva, por lo que, como un aporte concreto al fortalecimiento de nuestra democracia, hemos iniciado una serie de publicaciones exhaustivas y rigurosas, con el objetivo claro de proveer a los ciudadanos de Santander de las herramientas necesarias para analizar candidatos, propuestas y trayectorias, con la firme esperanza de que, esta vez, logremos conformar la mejor y más efectiva bancada santandereana en el Congreso de la República. Unos ciudadanos bien informados definirán en las urnas un mejor futuro de nuestra región.









