Publicado por: Editorial
Como resultado de una acertada iniciativa, el alcalde Cristian Portilla Pérez decidió reenfocar el propósito de la Feria de Bucaramanga, que tiene una muy variada programación durante el mes de septiembre, hacia la presencia y el apoyo de Santander a los miles de damnificados por el terremoto del pasado 10 de agosto, una de las mayores tragedias en la historia nacional. Por esta razón, este año el tradicional lema de La Feria Bonita cambia a La Feria Solidaria, lo cual compone no solo una denominación, sino toda una estrategia de los organizadores para canalizar las actividades lo más directamente posible hacia los aportes a las zonas de desastre.
Esta decisión representa una aceptación de responsabilidad social por parte de la administración municipal, que comprende que una festividad de esta magnitud no puede ser ajena al dolor y la necesidad que, en este mismo momento, atraviesan millones de colombianos en el occidente del país y, para lograrlo, la Alcaldía de Bucaramanga ha diseñado varias estrategias para hacer que las entradas a las actividades y espectáculos de la feria 2026 se conviertan, hasta donde sea posible, en contribuciones directas que se dirigirán a los damnificados del terremoto del occidente colombiano.
Es preciso reconocer que esta iniciativa requiere no solo la voluntad política y la coordinación entre las distintas dependencias municipales, sino también el consentimiento de los empresarios y gestores culturales que participan en la feria, quienes han cedido parte de sus márgenes de utilidad y han ajustado sus formatos para priorizar el fin solidario sobre del lucro comercial, demostrando que cuando existe un propósito claro, noble y humanitario, los intereses particulares pueden armonizarse en función del bien común.
Frente a una de las mayores tragedias en la historia reciente de Colombia, la Alcaldía de Bucaramanga respondió transformando el espíritu de su mayor festividad. Este septiembre, la Feria Bonita cede el paso a la Feria Solidaria 2026, una estrategia en la que cada boleta y actividad cultural se convertirán en aportes directos para la reconstrucción de viviendas y la atención de damnificados por el sismo del 10 de agosto. La cultura y la recreación adquieren su verdadero valor cuando se ponen al servicio de quienes más lo necesitan: los bumangueses somos solidarios.
De igual manera, es de destacar la conexión que ha hecho la administración de Bucaramanga entre el sentido solidario con los damnificados de la tragedia natural y la misma solidaridad que deben mostrar los bumangueses con la ciudad, en el sentido de que eso significa cuidarla en todos sus aspectos, luchar por mantener una convivencia pacífica entre todos, no agredirla con ruido, basura, agresividad, riñas, entre otros. Esta vinculación entre la ayuda externa y el comportamiento interno es un acierto pedagógico que puede fortalecer la cultura ciudadana de los bumangueses. Una gran decisión que se debe apoyar.
La idea es que la solidaridad no es un acto eventual ni reservado para las catástrofes mediáticas, sino también una actitud permanente que se expresa en el trato cotidiano con el vecino, en el cuidado del espacio público y en la observancia de las normas básicas de respeto, por lo que este año la campaña solidaria debe extenderse a la conducta dentro de la feria y en el diario vivir de los bumangueses, de modo que la ayuda a los afectados por el terremoto vaya acompañada de una mejora en la calidad de vida de todos.
La Feria Solidaria 2026 tiene el potencial de marcar un hito en la historia de Bucaramanga, no solo por el monto que pueda recaudarse, sino por el cambio de mentalidad que puede impulsar. Si los ciudadanos asumen que su participación recreativa tiene un efecto multiplicador en la reconstrucción de viviendas y en la atención de heridos y desplazados, el sentido de pertenencia y la cohesión social se fortalecerán de manera notable, de modo que esta experiencia puede servir de modelo para futuras ediciones de la Feria de Bucaramanga.
Finalmente, esta conjunción entre la solidaridad con los compatriotas damnificados por el terremoto y la que se debe tener siempre con las demás personas y con la ciudad es un ejemplo muy significativo de cómo puede hacerse pedagogía sobre cultura ciudadana desde ámbitos como el de la Feria de la ciudad, que este año tiene un gran incentivo, como es el de participar sumando a la intención recreativa la misión solidaria en la que todos podemos aportar.











