Barrancabermeja
Miércoles 22 de julio de 2026 - 03:15 PM

La lucha de la Organización Femenina Popular que desafió la violencia en el Magdalena Medio

Las mujeres de la OFP transformaron espacios comunitarios en refugios de resistencia y hoy mantienen vivo un proyecto que combina memoria, defensa de los derechos humanos y construcción de paz.

Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.
Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.

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Hay historias que no empiezan con un titular ni con una fecha exacta, sino con el golpe suave de unos nudillos contra una puerta. Así comenzó, hace más de cinco décadas, un proceso que hoy reúne a miles de mujeres en el Magdalena Medio y que sigue marcando la vida social, política y cultural de una de las regiones más golpeadas por la violencia en Colombia.

Ese golpe en la puerta ocurrió en la Barrancabermeja de 1972, una ciudad atravesada por paros cívicos, jornadas laborales extenuantes en las petroleras y una violencia doméstica que casi nadie nombraba.

Una mujer cualquiera, de esas que aún hoy la Organización Femenina Popular prefiere no individualizar para proteger su historia, abrió esa puerta y aceptó una invitación a un club de amas de casa.

Ese gesto sencillo, nacido de una iniciativa de la Pastoral Social y la Diócesis de Barrancabermeja, bajo los principios de la teología de la liberación, terminó por convertirse en la semilla de una de las organizaciones de mujeres más longevas del país, que este año cumple 54 años de existencia. Además: Impulsan cabildo abierto para exigir cuentas sobre empréstito aprobado en 2024 a la Alcaldía de Barrancabermeja

Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.
Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.

De los clubes de costura a la voz propia

En aquellos primeros encuentros, las mujeres aprendían costura, cerámica y otros oficios, pero, sobre todo, aprendían a hablar entre ellas de lo que ocurría puertas adentro.

Testimonios recogidos en el libro Vidas de historia, una memoria literaria de la OFP relatan cómo religiosas y sacerdotes acompañaron a estas mujeres para explicarles que existían alternativas a la violencia física y psicológica que muchas enfrentaban en sus hogares y que podían generar ingresos propios sin depender exclusivamente de sus esposos.

Ese proceso de conversación y aprendizaje fue creciendo hasta convertirse en un movimiento con vida propia. Las mujeres empezaron a organizar ollas comunitarias, a participar en la discusión pública y a denunciar los atropellos de los grupos armados. Lea también: Organizaciones de El Llanito denuncian extorsiones y piden protección en Barrancabermeja

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Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.
Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.

Con el tiempo, sintieron que debían ganar autonomía no solo frente a sus parejas, sino también frente a la propia Iglesia, y, en 1988, la organización se independizó jurídicamente de la Pastoral Social para iniciar un camino propio, centrado en los derechos humanos, la perspectiva de género y el poder popular.

Desde entonces, la Organización Femenina Popular ha construido una red de Casas de la Mujer que hoy se extiende por más de diez municipios del Magdalena Medio y Santander, con cerca de 2.700 mujeres afiliadas.

Esas casas se convirtieron en refugio durante episodios especialmente duros, como cuando, en el año 2000, los paramilitares exigieron a la organización prestar sus ollas para retener a la ciudadanía en protestas contra un eventual despeje del Magdalena Medio propuesto por el ELN.

Las mujeres se negaron, abrieron sus sedes como espacios de resistencia y llegaron a albergar a más de 150 personas en un solo día, un gesto que le costó el desplazamiento forzado a una de sus coordinadoras en Puerto Wilches. Además: 68 familias reciben vivienda propia en Barrancabermeja con el proyecto Bosques de Argelia

Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.
Después de 54 años de lucha contra la violencia, la Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos.

Ollas, llaves y batas negras como símbolos de resistencia

La historia de la organización está marcada también por el horror. La masacre del 16 de mayo de 1998, atribuida a las Autodefensas de Santander y el Sur del Cesar, dejó, según cifras de la Comisión de la Verdad, 25 personas desaparecidas y siete asesinadas en Barrancabermeja.

Frente a ese tipo de hechos, las mujeres de la OFP respondieron con túnicas negras y ataúdes vacíos en actos de conmemoración, un símbolo que la organización describe como una manera de rechazar la muerte y reivindicar la vida al mismo tiempo. Siga informado: Cementerio de Aguachica: UBPD recuperó 13 cuerpos y continuará en más de 60 sitios forenses

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La Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos desde que inició hace 54 años.
La Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos desde que inició hace 54 años.

Los ataques directos contra la organización no cesaron. En enero de 2001, hombres armados intentaron apropiarse de un comedor comunitario en el suroriente de Barrancabermeja y exigieron la entrega de las llaves de la sede, una petición que las mujeres rechazaron pese al riesgo.

Meses después, en noviembre de ese mismo año, un grupo armado logró destruir e incendiar la Casa del Norte. La respuesta no fue el silencio, sino la movilización, con cerca de 50.000 mujeres marchando en la Plaza de Bolívar de Barrancabermeja.

De acuerdo con el Observatorio de Derechos Humanos de la propia organización, entre 1998 y 2016 se registraron 153 ataques o hechos violentos en su contra, entre ellos cuatro asesinatos de lideresas, desplazamientos, persecuciones y agresiones sexuales, cifra que hoy asciende a cerca de 170 casos, según su equipo de comunicaciones. La mayoría de esos episodios se concentran en Barrancabermeja, seguida por San Pablo, Cantagallo, Puerto Wilches y Yondó. Además: Más de 200 campesinos desplazados por combates entre disidencias y Clan del Golfo en Remedios, Antioquia

La Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos desde que inició hace 54 años.
La Organización Femenina Popular sigue rechazando la guerra, orientando a otras mujeres y reclamando sus derechos desde que inició hace 54 años.

Memoria, museo y una apuesta por el futuro

En 2013, el Estado colombiano reconoció su responsabilidad por acción y omisión en más de 160 hechos victimizantes contra la organización y le ofreció una reparación colectiva, proceso que derivó en la creación de la Casa Museo de la Memoria de Barrancabermeja, abierta en 2018 y reabierta en 2021 tras la pausa impuesta por la pandemia.

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Allí se conservan objetos convertidos en símbolos de la lucha de estas mujeres, entre ellos ollas, máquinas de coser, batas negras, llaves y piedras; estas últimas fueron utilizadas en 2005 durante una jornada de protesta en la que, en lugar de lanzarlas, las manifestantes las hicieron sonar como un gesto de resistencia pacífica. Además: Víctimas del desplazamiento en Barrancabermeja podrán acceder a apoyo para sus unidades productivas

La OFP es defensora de los Derechos Humanos de las mujeres y tienen presencia en 8 municipios de tres departamentos de Colombia.
La OFP es defensora de los Derechos Humanos de las mujeres y tienen presencia en 8 municipios de tres departamentos de Colombia.

Actualmente, la organización trabaja desde tres frentes, entre ellos la Casa de los Derechos Humanos de las Mujeres, el acompañamiento jurídico a víctimas y una escuela de comunicaciones que incluye la emisora comunitaria La Mohana.

Kelly Campo, representante legal del museo e hija de una de las lideresas históricas de la organización, resume el sentido de más de medio siglo de trabajo al señalar que las mujeres tienen una manera distinta de nombrar la vida y la guerra, y de construir la paz en los territorios.

Después de 54 años, la Organización Femenina Popular sigue insistiendo en esa misma convicción, ahora acompañada por una memoria que se resiste a repetirse.

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