Un presbítero y dos diáconos se ordenaron en Santa Eucarística celebrada por Monseñor Germán Meza Ruiz y concelebrada por todos los sacerdotes de la Diócesis de Socorro y San Gil

Publicado por: NANCY ACUÑA RODRIGUEZ
En ceremonia religiosa celebrada por Monseñor, Germán Mesa Ruiz, obispo de la Diócesis de Socorro y San Gil se ordenó como presbítero Wilber Leandro Ayala Gómez y como diáconos Alirio Ardila Buenahora y William Uriel Vesga Buenahora.
Ayala Gómez de 26 años de edad, nacido en Málaga – Santander, ingresó al seminario Conciliar San Carlos en el año 2004, hizo el año de pastoral en la parroquia de Charalá en 2008, regreso al seminario a estudiar los cuatro años de teología, fue ordenado como diácono en agosto de 2012 y fue a trabajar como diácono al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en el municipio de Guadalupe.
Ahora como presbítero estará oficiando en Guadalupe durante la Semana Santa y en la semana de pascua viajará a Tibú a trabajar allí durante nueve meses.
William Uriel Vesga, natural de Barichara, ingresó al seminario en 2005, y ha prestado sus servicios en la parroquia Cristo Resucitado, San Judas Tadeo, de San Gil, y en los municipios de Guacamayo, Mogotes y Encino.
Alirio Ardila Buenahora, de 31 años, oriundo de Barichara, ingresó al Seminario Conciliar en febrero del año 2005, afirma: “Ha sido una experiencia muy bonita de encuentro con el Señor y poder disfrutar de la palabra de Dios y cada día seguir adelante en este proceso de formación vocacional”.
Ha laborado en varias parroquias de San Gil, prestó su año pastoral en la vicaria del Socorro y la parroquia de Guadalupe. Ha pertenecido a las delegaciones de pastoral vocacional como: juvenil, liturgia y comunicaciones. En estos días presta sus servicios en la parroquia Cristo Resucitado.
El diaconado es singo e instrumento de Cristo que vino para servir. Está dado al servicio de la palabra; al servicio de la caridad y ser colaborador del Obispo y sacerdotes. El presbítero encuentra en el amor de Dios su fuente eterna, expresó Monseñor Germán Mesa Ruiz, en su homilía.












