Desde hace cerca de 56 años, un hombre ha dedicado su vida a darle gusto al paladar de exigentes comensales a través de los asados en parrilla. La Noche Vive lo acompañó en una noche de su labor.

Publicado por: Milton Velosa Araque
Arturo Osorio es un santandereano echado para adelante, de esos que aprendieron a trabajar desde muy niños. Tiene 73 años y cuando tenía 10 acompañaba a su padre en las jornadas de trabajo como carnicero. En ese momento, confiesa, “empecé a conocer todas las partes de una res, la chata, el lomo, el baby, la costilla, la sobrebarriga”.
A sus 16 cumplidos, Roberto Pablo Janiot le dio la oportunidad de trabajar como asistente de parrilla en un famoso restaurante en Bucaramanga. Osorio recuerda que “entré a trabajar limpiando la parrilla, correr el carbón, lavar y trapear ese espacio. Cuando Janiot vio mis actuaciones, un año después de ingresar a trabajar, !Usted es el parrillero!..”. Tras ese suceso, este hombre laboró allí durante 22 años.
Este veterano de la parrilla pasó luego a trabajar en otro afamado restaurante, de propiedad de don Henry Osma, allí se pensionó, descansó durante un año y desde hace cerca de seis meses, por amor al arte, volvió a ser el jefe parrillero del establecimiento comercial.
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Don Arturo revela que entre los secretos de un buen asado están “adobar la carne con una mezcla de ajo, pimentón, cebolla, se hace un sofrito con estos ingredientes y se mezcla con aceite. Además, hay que saber cómo cortar la carne y en qué momento se debe voltear”.
Su satisfacción más grande es “cuando un cliente se come todo, ya que eso significa que quedó rico. Cuando me retire de manera definitiva quiero que me recuerden porque hice las cosas bien”.
A punta de trabajo, este consagrado parrillero ha surgido junto a su familia, sus hijos y sigue ayudando hasta a su progenitora, quien aún se mantiene con vida.














